¿A quién no le gustan las fresas? este híbrido (Fragaria x ananassa) que tiene su origen en el cruce de dos especies (Fragaria chiloensis x F. virginiana) es una excelente fuente de vitamina C, antioxidantes y fibra alimentaria, que ha adquirido una gran importancia económica y social, y a la que incluso se ha dedicado un museo en Bélgica.

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Como probablemente ya sepas, los virus son agentes microscópicos, de gran simplicidad estructural, que necesitan de la maquinaria interna de las células de los seres vivos para llevar a cabo su multiplicación. Una vez llegan al interior de las células, son capaces de acaparar esa maquinaria muy eficientemente en su propio beneficio, llegando a imposibilitar el desarrollo normal del organismo en cuestión. Su rango de víctimas es de lo más amplio y el reino vegetal no es una excepción. De hecho, las infecciones provocadas por agentes virales generan cuantiosas pérdidas económicas cada año en el ámbito de la agricultura, tanto en cultivos dedicados a alimentación humana o de ganado, como en el sector ornamental.

FiguraPostSergio
Pie de figura: Virus en ornamentales, sus efectos. Ejemplo del virus Rose rosette virus en plantas de rosa. (Webs de procedencia: http://www.clemson.edu/extension/hgic/pests/plant_pests/flowers/hgic2109.html, http://blog.extension.uga.edu/urbanag/2013/05/rose-rosette-virus-an-emerging-problem/).

De manera similar a cómo el ser humano ha seleccionado las variedades que ha ido considerando más idóneas para sus necesidades a lo largo de la historia, “transformando” (interprétese el término de la manera más coloquial posible) plantas silvestres con pocos y pequeños frutos en las super-productivas plantas de la actualidad que nos dan esos frutos con características que los hacen parecer tan apetecibles en el supermercado, pero que tan inservibles resultarían a estas mismas plantas en la naturaleza, ante la aparición de epidemias virales, el hombre ha ido seleccionando aquellos cultivares menos afectados o más resistentes. En el contexto de mercado global en el que nos encontramos en la actualidad, no es de extrañar la facilidad con la que estas enfermedades pueden surgir por todo el mundo. De manera análoga a cómo la introducción de especies animales o vegetales exóticas en hábitats en los que no existe un depredador puede llevar a la desestabilización del ecosistema en favor del intruso, la importación de cultivos para su venta directa o siembra puede traer consigo cepas de virus que generen epidemias en un país diferente al de procedencia.

Los laboratorios de fitopatología han invertido una gran cantidad de esfuerzo y recursos en desarrollar herramientas para combatir esta problemática a distintos niveles, desde la mejora en métodos de detección, el estudio básico de los procesos moleculares que rigen las relaciones planta-virus, hasta la generación de plantas resistentes a determinados virus. Sobre este último punto la transgénesis tiene mucho que decir. Una vez identificada una diana de resistencia, la capacidad actual de introducir el gen responsable en el cultivo de interés nos abre la puerta a la generación de plantas resistentes en un corto (relativamente, dependiendo del caso) periodo de tiempo. No obstante, ni es tan sencillo reconocer esas dianas, ni en muchos casos, debido a la regulación actual, se podría llegar a buen puerto con un proyecto de transgénesis.

Las plantas carecen de un sistema inmune tal y cómo lo imaginamos al pensar desde una perspectiva antropocéntrica, no disponen de un complejo equipamiento de anticuerpos y demás sustancias defensivas con las que protegerse frente a los virus y generar memoria inmunológica. Sin embargo, no se encuentran del todo desprovistas de recursos para combatir las infecciones, sistemas como el que desencadena el VIGS o silenciamiento génico inducido por virus (de las siglas en inglés Virus Induced Gene Silencing), mediante el cual la planta es capaz de reprimir activamente la multiplicación del virus y detener su avance gracias a la emisión de señales al resto de tejidos de la planta, son claves en la batalla contra el virus. El avance del conocimiento en las características que gobiernan este fenómeno de las últimas décadas hacen factible su aplicación en fitopatología.

Esta posible aplicación fue la que inspiró la temática del trabajo de investigación que estoy realizando como proyecto de máster, combinar el VIGS con la protección cruzada, un fenómeno descrito desde hace ya varias décadas al observar cómo infectar una planta con un virus la convertía en resistente frente a otros. Muy someramente, lo que se pretende es combinar la capacidad los virus de conferir resistencia frente a otros, con la posibilidad que nos ofrece el VIGS de dirigir esa resistencia frente a un virus concreto que cause pérdidas económicas en ese cultivo. Lógicamente te preguntarás cómo infectar tu cultivo con un virus para prevenir la aparición de otro puede suponer ventaja alguna para el agricultor, la respuesta: los virus latentes. Se han encontrado multitud de virus que son capaces de llevar a cabo su ciclo de multiplicación y colonización de tejidos vegetales sin provocar perjuicios notables que puedan ser causa de la devaluación del cultivo, como la aparición de la sintomatología típica de virosis que incluye necrosis focalizadas, pérdida en turgencia, disminución de clorofila en el tejido foliar, malformaciones en los órganos, etc. El objetivo final es generar un vector viral latente, que infecte asintomáticamente un cultivo de interés agronómico y que lo inmunice frente a otras virosis, convirtiendo así a la propia amenaza, los virus, en el remedio para nuestros cultivos.

Post realizado por Sergio Galindo

En este post voy a intentar explicar de forma sencilla en qué consiste mi proyecto de fin de máster, espero poder explicarme bien y que todo quede muy claro!

Al igual que todos los animales, la reproducción sexual en plantas se produce cuando se unen una parte masculina y una femenina de dos individuos. Gran parte de las plantas que existen en la tierra se reproducen gracias a la flores. Las flores son la parte de la planta en las que se presentan los órganos masculinos (los estambres) y los femeninos (los carpelos). Igual que nuestras piernas tienen varias partes, como pueden ser los muslos, las rodillas, las espinillas y los pies, el carpelo está formado por 3 partes: el ovario, el estilo y el estigma.

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Esquema de las partes de una flor

Existen genes cuya única función es asegurarse de que el estambre de la flor se forme en su sitio o que el estigma del carpelo se forme en el suyo. Son el mismo tipo de genes que hacen que en los seres humanos todos los órganos se formen donde deben de formarse y de la forma correcta (es decir, que donde deberíamos tener la rodilla nos salga la rodilla y no el pie!).

En el laboratorio de Cristina Ferrándiz, en el Instituto de Biología Molecular y Celular de Plantas de la Universidad Politécnica de Valencia, llevan años investigando estos genes, en particular los que determinan la formación del estilo y estigma del carpelo, en otras palabras, el final de la parte femenina de la flor.

Pero para entender en que consiste mi investigación vamos un paso más allá. El acto sexual de las plantas consiste en que los granos de polen que liberan los estambres (parte masculina) llegan al carpelo (parte femenina). Para llegar al ovario (que es donde se encuentran los óvulos) el grano de polen debe atravesar las otras dos partes del carpelo que antes hemos mencionado, el estilo y el estigma. Para hacer todo esto, el grano de polen va formando a su paso un especie de “túnel” llamado tubo polínico. A través del tubo polínico el polen llega a los óvulos de la planta, donde se produce la fecundación.

Pero, en este caso, la parte femenina también ayuda a la masculina a llevar a cabo el acto sexual. El tubo polínico que forma el polen sigue una especie de “camino” que está marcado previamente en el carpelo, la parte femenina. Este “camino” consiste en un tejido más fácil de romper por el polen que el resto de tejidos del carpelo, a ese tejido se le llama tracto de transmisión.

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Imagen de microscopio de la parte femenina de la flor tratada con un producto que tiñe el tubo polínico. En la imagen podemos ver como los tubos polínicos se forman todo en la misma zona, ese es el “camino” marcado por el tracto de transmisión

Existen indicios de cuáles son los genes que se encargan de la formación de este tracto de transmisión. Mi misión en este laboratorio es confirmar que estos genes candidatos son correctos e intentar descubrir como actúan entre sí para formarlo.

Este tipo de trabajos es muy común en los laboratorios dónde se investigan genes que determinan el desarrollo de los órganos de la planta, el método que utilizamos es muy parecido en todos estos laboratorios. En todo ellos se utiliza una planta modelo llamada Arabidopsis thaliana, es una planta que está muy bien estudiada y de la que se saben muchas cosas. Las conclusiones que se sacan de estudiar esta planta en muchos de los casos se puede aplicar al resto de plantas (en este caso plantas con flores).

Mi trabajo parte de una serie de plantas transgénicas que tienen anulados los genes que pensamos que hacen que se forme el tracto de transmisión. Lo que yo voy a hacer es observar si esas plantas se desarrollan de forma normal o, por el contrario, tienen algún defecto en la formación de esa parte de la planta (el tracto). Después de eso haré combinaciones (mediante cruzamientos) entre las diferentes plantas transgénicas para obtener plantas que tengan anulados varios de esos genes a la vez. Con todo eso espero ver si el defecto en esa formación del tracto se hace más grande o, quizás, disminuya.

Con todos estos datos (y algunas pruebas más) podré deducir como actúan estos genes para formar esta parte de la planta, cuáles son más importante, cuáles menos e incluso si estos genes hacen otras cosas aparte de esto. En muchas casos pasa que un gen que parece que solo hace una cosa, con estudios de este tipo, se descubre que también hace otras. Por ejemplo, la combinación de estos genes también podría darme una forma de hoja diferente, esto indicaría que esos genes también deciden algo sobre la formación correcta de la hoja.

Espero que con esta explicación haya quedado un poco claro en qué consiste mi trabajo.

No quiero acabar sin recomendar el post de mi compañera y amiga “ciencia o prostitución”. En él se describe, con los sentimientos a flor de piel, una importante parte de la ciencia que también debe darse a conocer.

Miguel Simón.

Más información en:

http://www.ibmcp.upv.es/FerrandizLab/groupweb/FerrandizLab/Ferrandiz_Lab.html

Por lo que he visto, cada año sale al mercado el mismo producto un poco mejor, o simplemente un poco distinto. Por ejemplo, el iphone, 1, 2, 3 y lo que vendrá. El caso es que esto siempre lo veo asociado al mundo “tecnológico” y al parecer no es del todo exclusivo de este. Se da en todo o casi todo y entre ese todo también se encuentran los alimentos. En concreto los vegetales. En el caso de estos la mejora no se realiza sólo mediante la introducción de genes extraños, de hongos o bacterias o yo qué sé que otra cosa que les den resistencia a hongos o bichos. Todavía se sigue usando la llamada mejora clásica, pero utilizando tecnología molecular. Igual que antes el agricultor vería entre todo lo que había recolectado un melón más dulce o más grande y ya se cuidaba él de guardar las semillas para el año siguiente tener más igual de buenos. Ahora lo que se hace es buscar moléculas que aseguren rasgos quizás no tan impresionantes pero interesantes.

variedades_melon ¿Cómo consiguen ver estas moléculas y asegurarse de que el año siguiente todos o casi todos lo tengan? Bueno, en primer lugar ha de aparecer el fruto, con la característica de interés. A mí me lo contaron con melones y en ese caso no es que el melón “pum” aparezca sino que se hace aparecer poco a poco. Lo que se hizo para que apareciese este melón “mejor” fue buscar una variedad de melón en la que pudiese encontrarse ese rasgo de interés. Así pues se decidió ir a la “fuente” el “melón original” una variedad muy antigua muy antigua de esas que comerían los trogloditas cuando se los encontraban en mitad del bosque, unos melones pequeños y amargos (que es lo que había). Y se cruzó con un melón de esos que puedes comprar en el supermercado. De tal modo que se consiguieron medio melones comerciales con o sin la característica de interés. Lo cual no es lo que interesa exactamente, pero va encaminado. ¿Por qué con una variedad amarga y antigua? Bueno las variedades que se comercializan actualmente han pasado un severo proceso de domesticación de tal modo que son unas flojeras así dicho, es difícil que produzcan los mismos rendimientos si las cultivamos y cuidamos que si las dejamos crecer en mitad del la montaña. Pero a cambio son sabrosas. Por el contrario las variedades silvestres, esta antigua que decía, no son sabrosas pero resisten mejor el estrés ambiental y biótico, y son capaces de seguir creciendo lo que es “normal” a pesar de que las condiciones sean más severas. Además como nadie se ha encargado de ir seleccionándolas (salvo la naturaleza) mantienen gran variedad, es decir que dentro de la variedad silvestre hay varios caracteres, como por ejemplo, peso, textura, etc… que no se encuentran en las variedades comerciales que han sido seleccionadas para ser igual. Así pues como las actuales son tan poco distintas cruzarlas unas con otras no lleva a nada porque siempre sale lo mismo. P.e. si cruzases dos melones verdes difícilmente te saldría uno amarillo. Pero si cruzases uno verde con otro amarillo “quizás”, dejemos esto ahí. Bueno, volviendo a lo de mantener el rasgo de interés. El caso es que una vez ha cruzado el amargo con el de la tienda al mejorador le interesa que los melones de la tienda tengan ese rasgo de interés que estaba en el no comercial. Por lo que los “híbridos” se vuelven a cruzar con la variedad comercial y así 3 o 4 veces. Entonces se observan las diferencias entre todos los melones obtenidos y… Aquí es donde entra las técnicas moleculares. Se ve si hay alguna región del genoma que se pueda asociar al rasgo de interés.

¿Cómo funcionan estas técnicas moleculares?

mapas Antes de que se inventase la secuenciación los biólogos idearon una manera de ver marcadores en el genoma de los seres vivos. Así pues como si fuese un mapa podían ver “banderitas”, o mejor, en la región del genoma que les interesaba, o sólo banderas en distintos sitios. El caso es que por ejemplo en una región, “Valencia” mismo podían haber banderas verdes o rojas. Así pues el mejorador empleando estas técnicas de marcadores o banderas podía ver que todos los melones con banderas verdes en la región de valencia eran más grandes que los melones con banderas rojas en la misma zona. Y así seleccionar melones que solo tuviesen banderas verdes o rojas, según lo que pida el mercado.

Ahora, ¿Finaliza ahí todo?

No.

Pese a que se ha cruzado varias veces la descendencia del cruce “antiguo” x “comercial” otra vez con el comercial, por lo que cada vez se parece más al comercial. Pueden seguir quedando zonas del genoma que pertenecen a la variedad antigua y que no interesan. ¿Cómo hacen para limpiar eso? Pues como habrás intuido cruzando de nuevo una y otra vez con la variedad comercial, pero asegurándose de que la región del antiguo que interesa sigue estando ahí.

filogenia Y así se puede sacar al mercado un melón “mejor” sin emplear la transgénesis. Ahora, eso sí, como se te habrá ocurrido esta mejora solo se puede realizar siempre y cuando exista alguna variedad de melón con la característica de interés. Si no existe, pues eso.

Post escrito por Juan Luis Reig.

Todos hemos oído hablar alguna vez de los virus: el virus de la hepatitis, el del sarampión, el de la gripe… ejemplos que afectan al ser humano; pero también existen virus que afectan a las plantas y las bacterias. Los virus están constituidos por partículas proteicas que encapsulan su material hereditario (que puede ser de ADN o ARN) y para replicarse necesitan obligatoriamente infectar una célula viva.

Pero, si pensabais que los virus eran la entidad infecciosa más pequeña que existía, estabais equivocados. Allá por los años 70, Theodor Diener demostró que aquello que causaba la enfermedad del tubérculo fusiforme de la patata era una pequeña molécula de ARN circular que no presentaba ninguna cápsula proteica. Éste fue el primer viroide identificado. Ahora bien, estos agentes infecciosos solo afectan a plantas. Los viroides son capaces de “confundir” a la célula infectada de manera que ésta empiece a realizar copias del material genético de éstos. Una de las propiedades destacables de los viroides es que, a pesar de tratarse de moléculas de ARN de cadena sencilla, presentan una gran estabilidad intracelular dado que se trata de una forma circular altamente estructurada.

Pues bien, el trabajo de final de máster que estoy realizando en el laboratorio de José Antonio Daròs en el IBMCP (CSIC-UPV, Valencia) se enmarca dentro de un desarrollo biotecnológico que trata de utilizar al viroide latente de la berenjena (ELVd, por sus siglas en inglés, Eggplant latent viroid) como herramienta para producir ARNs de nuestro interés. Dicho con otras palabras, lo que queremos es añadirle al viroide un trozo de ARN de particular interés para que se produzca junto a éste.

En estudios previos se había conseguido exitosamente la producción del ARN Spinach por este sistema. Este ARN tiene la peculiaridad de emitir fluorescencia verde cuando se une a una determinada molécula orgánica, de forma que podemos visualizarla utilizando un microscopio especial.

En esta ocasión queremos producir tres ARNs constituyentes de un complejo de ribonucleoproteína llamado partícula vault (el nombre vault viene de su forma, que recuerda a las bóvedas de las catedrales góticas). Expresar y acumular proteínas de interés en cultivos celulares puede ser relativamente fácil pero no lo es tanto cuando se trata de ARN, pues es una molécula muy inestable. Nuestro sistema aprovecha la estabilidad intrínseca del viroide para producir la molécula de interés, es decir, nuestra intención es usarlo como una especie de andamio.

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Representación esquemática del proceso de inserción de un fragmento de ADN que codifica un ARN de interés en un plásmido bacteriano que expresa un viroide.

¿Cómo conseguimos este propósito? En primer lugar necesitamos una fábrica que nos proporcione la maquinaria requerida: usaremos células bacterianas de la especie Escherichia coli. En segundo lugar, necesitamos el libro de instrucciones que dirija la síntesis del viroide: usaremos un plásmido (pequeña molécula de ADN circular) que contenga dicha información. A continuación necesitamos insertar las secuencias de los ARN vault en el punto adecuado del plásmido del viroide (vamos, como encajar las piezas de un puzzle). Las tijeras que usamos para abrir el plásmido y recortar los extremos del inserto se llaman enzimas de restricción. Finalmente necesitamos introducir los plásmidos resultantes dentro de las células bacterianas. Esto último se consigue mediante un proceso llamado electroporación el cual consiste en aplicar un pulso eléctrico a las células para abrir poros que permitan la entrada. Cabe añadir que para conseguir circularizar el ARN viroidal necesitamos expresar al mismo tiempo una tRNA ligasa, simplemente adjuntando otro plásmido que codifica para dicha enzima.

Nuestros resultados muestran, de momento, una producción aceptable de las moléculas quiméricas. Ahora estamos trabajando en el siguiente paso: encontrar la forma de liberar los ARNs vault del esqueleto del viroide.

Post escrito por Inma Monzó Donat.

Como todos sabemos, las plantas son organismos sésiles. Al no poder moverse, no tienen más alternativa que desarrollarse en el mismo lugar donde germinan las semillas. Esta característica explica el hecho de que las plantas no posean el principal mecanismo de defensa de la naturaleza: el escape. No es sencillo hacer frente a esta carencia, pero las plantas han desarrollado su propio sistema de defensa, que consiste en una comunicación estrecha con el entorno que las rodea. No pueden escapar, pero tienen información, y la información es poder. Así, por ejemplo, pueden detectar rápidamente la presencia de un peligro, y dirigir inmediatamente todos sus recursos hacia la defensa frente a esa amenaza. Sin embargo, al ser sus recursos limitados, otros frentes, como el del crecimiento, se ven afectados. Esta habilidad de las plantas para adaptarse se denomina plasticidad y es la principal línea de investigación del laboratorio en el que desarrollo mi proyecto de Máster (http://www.ibmcp.upv.es/BlazquezAlabadiLab/Home.html/Home.html). Creo que ya he demostrado el interés que tiene la investigación que estamos desarrollando, pero para convenceros un poco más, profundizaré en la temática de mi proyecto.

Entonces, las plantas tienen una estrecha relación con el ambiente pero, ¿cuál es la red que conecta la recogida de información con el crecimiento de la planta? Al igual que los animales, las plantas también tienen hormonas, y son ellas las que se encargan de recorrer la planta llevando la información. Una de estas hormonas son las giberelinas (GAs), que participan en mil y un procesos, ya sea germinación de semillas, crecimiento en altura, control de la floración o la lucha contra patógenos. En mi proyecto de máster, he descubierto que unas proteínas implicadas en la transmisión del mensaje de las GAs, llamadas proteínas DELLA, interaccionan con otra proteína- llamémosla X- que parece intervenir en la regulación de la expansión de la raíz en el suelo, controlando la formación de raíces laterales.

Si descubrimos cuál es la importancia de la interacción entre esas dos proteínas, podríamos controlar en un futuro la aparición de raíces laterales mediante mejora o ingeniería genética. Ahora bien, ¿qué interés tiene la modificación del número de raíces laterales? Las raíces laterales son órganos que se originan a partir de la raíz primaria e incrementan la capacidad exploratoria de las plantas (ver imagen). Su función es la de captar el agua y nutrientes para la vida de la planta y el aumentar la superficie total de raíces primarias y laterales, podría ser una forma de asegurar su supervivencia frente a determinados estreses ambientales. Todos hemos oído hablar del cambio climático y una de las consecuencias de su aparición es la alteración de la intensidad y frecuencia de las lluvias, que resulta en un aumento de los fenómenos de sequía, que dificultan la captación de agua por parte de las plantas. En definitiva, adaptarse o morir. Pero esta modificación permitiría ir más allá, y poder plantar cultivos en suelos con difícil acceso a los nutrientes. La principal ventaja de esto es que de esta manera disminuiríamos el empleo de fertilizantes y, con ello, la contaminación que causan en suelos y agua.

Raíz lateral
En esta foto, realizada empleando un microscopio, se ve cómo las raíces laterales se originan a partir de la raíz primaria.

Para aquellos interesados en la parte técnica, ¿por qué no explicar algunos experimentos que llevamos a cabo en nuestro laboratorio? Para demostrar la interacción entre las dos proteínas realizamos distintos análisis para asegurarnos de que nuestros resultados se ajustan a la realidad. Uno de ellos se denomina análisis de complementación bimolecular de fluorescencia (BiFC), y consiste en que únicamente observamos fluorescencia en el microscopio cuando las dos proteínas interaccionan. ¿Y esto a qué se debe? La respuesta es muy simple. Unimos la proteína X de la que hablábamos a un trocito de una proteína fluorescente y la proteína DELLA al otro trocito, de modo que si las dos proteínas interaccionan, esos dos trocitos entran en contacto, se reconstituye la proteína fluorescente, y emite fluorescencia (cada uno de los dos trocitos no emite fluorescencia por sí solo).

También he comentado que la proteína X parece estar implicada en la formación de raíces laterales. ¿Y esto como lo podemos demostrar? En la mayor parte de laboratorios, ya sea trabajando con ratones o con plantas (o con cualquier otro organismo), solemos usar dos tipos de estrategias. La primera consiste en eliminar del organismo de estudio la proteína funcional que queremos analizar y la segunda en hacer que ese organismo acumule niveles más altos de la proteína. En nuestro caso, ¿qué pensáis que hace la proteína si cuando la eliminamos vemos menos raíces laterales? Posiblemente lo que ocurra es que esa proteína estimule la formación de raíces laterales. Esta misma semana semana estamos realizando estos ensayos.

Sin embargo, nuestra investigación no se limita a explicar el papel de la interacción de la proteína X y las DELLA en la formación de raíces laterales. Esta proteína X está implicada, además, en la morfología de las hojas y posiblemente dicha interacción también se encuentre regulando este proceso. Este nuevo enfoque de nuestra investigación es de gran interés ya que muchas plantas ornamentales son cultivadas solamente por sus hojas y dicha investigación podría revelar nuevas dianas para la modificación de la morfología de las hojas.

Por último, y dirigido a los valientes que han sido capaces de llegar hasta el final, quiero reconocer que: si bien he recalcado que los resultados de nuestra investigación podrían tener aplicaciones agronómicas a largo plazo, no deberíamos olvidarnos de que cualquier conocimiento generado, con o sin aplicación directa, es enriquecedor, en nuestro caso concreto porque tratamos de entender los mecanismos que han desarrollado las plantas para saber responder a los estímulos ambientales.

Agradecimientos: A Raquel Cuella Martín (Imperial College London, UK) y Raquel Martín (Institute of life sciences research and technologies, Grenoble) por todas las sugerencias; a Amelia Felipo Benavent (Instituto de Biología Molecular y Celular de Plantas) por confiarme esta parte de su proyecto y por enseñarme las técnicas empleadas; a Miguel Blázquez y a David Alabadí (Instituto de Biología Molecular y Celular de Plantas) por guiarnos a Amelia y a mí en esta investigación.

Autor: Noel Blanco Touriñán (@NoelPonte, Twitter).

Estoy cursando el Máster en Biotecnología Molecular y Celular de Plantas en la Universidad Politécnica de Valencia. En la asignatura de Comunicación Científica se nos pidió que escribiésemos un post acerca de nuestro Trabajo Fin de Máster, proyecto de laboratorio que llevamos muchos meses desarrollando mis compañeros y yo. La nota se basa en el número de visitas y comentarios recibidos. Claro, para escribir acerca de tu proyecto y recibir el mayor número de visitas tienes que venderlo, tienes que convencer a los lectores de que lo que haces es lo más importante.

Al intentar pensar cómo vender mi proyecto me di cuenta de que no quería venderlo, que no tenía por qué venderlo. Mi trabajo no me parece más importante ni más bonito que el del resto de mis compañeros, me parece lo que es: CIENCIA y APRENDIZAJE. Este es mi último trabajo del máster y quizás de mi periodo educativo como estudiante (que no como investigadora, espero), y aún a riesgo de jugármela, he decidido hablar de lo que me apetece. Por una vez en mi vida quiero hablar de lo que me apetece y no de lo que me piden, así que lo siento JM pero no voy a hablar de nuestro proyecto (JM además de ser el que pone la nota en esta asignatura es la persona que dirige mi Trabajo Fin de Máster). De todas formas, el que quiera saber de qué va mi proyecto me lo puede preguntar, contestaré encantada.

No es original lo que quiero decir, ni siquiera novedoso; pero me gustaría aprovechar esta oportunidad para poder expresar lo que realmente siento.

De lo que quiero hablar es de CIENCIA, de cómo una simple estudiante que aspira a investigar ve la Ciencia. Siempre se dice que para hacer Ciencia hay que publicar, publicar en revistas científicas, cuanto más prestigio tengan mejor, mejor es tu trabajo. Para publicar tienes que vender tu investigación a la revista en cuestión y para investigar tienes que tener dinero, dinero que consigues vendiendo lo importante que es lo que investigas.

Estoy harta la verdad…no he empezado en este mundo y lo que veo no me gusta. A veces me da la sensación de que la Ciencia se tiene que prostituir para conseguir algo de dinero o abrirse paso para salir a la luz, por lo menos en este país. Sé que es necesario obtener financiación, o más bien imprescindible, pero me da pena que siempre haya que andar adornando y buscando la aplicabilidad de lo que se quiere investigar. Está muy bien encontrar buenas aplicaciones y mejorar o buscar soluciones a los problemas de la sociedad o del Medio Ambiente. La satisfacción tiene que ser inmensa. Pero, ¿por qué hay que aplicarlo todo? ¿Por qué siempre esa visión tan antropocéntrica para que concedan un proyecto? Con lo bonito que es el saber por saber, el conocer lo que nos rodea, comprender y admirar lo que la Naturaleza nos ofrece, disfrutar de ella y compartir con el resto lo que se va descubriendo. La Naturaleza es increíble y la Ciencia es el camino para descubrirla, una novela que engancha y nunca acaba.

Me gustaría que cada grupo investigase lo que le apetece y no tener que vender su importancia, sino exponer su belleza. Me gustaría que dejasen de poner obstáculos a la Ciencia y ofreciesen peldaños, la aplicabilidad que buscan brotaría del trabajo científico aún sin ser buscada. Me gustaría tenerlo fácil para formar parte de este mundo que no me gusta, que implica venderte, competir, dar tumbos por el mundo y encima mal pagado. Me gustaría formar parte de este mundo porque quiero investigar, aportar mi granito de arena al conocimiento de la Naturaleza. Porque saber cómo funciona un gen, cómo se desarrolla una enfermedad o cómo las plantas son capaces de sobrevivir en ambientes hostiles y aun así regalarnos la vida dándonos de comer y de respirar es apasionante.

Serge Haroche

Y por último, me gustaría montar algún día ese IBMCP II que tan guay sería, con esas 5 personas que tienen tantas ganas como yo de hacer CIENCIA ;).

Maria V. Barja Afonso

Muy buenas, soy un pringado estudiante del master del IBMCP. He de hablaros del trabajo que realizo a diario porque no tengo más remedio gustosamente. No voy a contaros mis resultados ya que no tengo casi nada, además son cosas súper importantes, con contratos multimillonarios detrás y que cambiarán la vida a millones de personas, y cobro millones por mantener mi boca cerrada. No debí decir eso… aquí va un tostón para disimular y dar el esquinazo a mis superiores:

<coñazo>

Las giberelinas son una clase de fitohormonas que participan en la regulación de numerosos procesos importantes del crecimiento y desarrollo de las plantas como el mantenimiento del letargo de las semillas o la reducción de la proliferación y expansión celular. Una pieza clave de la ruta de señalización de la hormona son las proteínas DELLA, que son reguladores transcripcionales de localización nuclear que reprimen las respuestas a giberelinas. Aunque las DELLA no se unen directamente al DNA, son capaces de interaccionar con un alto número de proteínas reguladores de diversas familias, típicamente factores de transcripción, lo que explica que sean capaces de controlar tan amplia variedad de procesos. Mi investigación consiste en encontrar proteínas que interactúen con las DELLA y caracterizar dichas interacciones para entender mejor cómo las DELLA contribuyen a regular el crecimiento y el desarrollo de las plantas

</coñazo>

Ahora sí. Mi trabajo consiste en saber si dos proteínas (las DELLA y una serie de proteínas) interaccionan físicamente o no, es decir, si se pegan. Para ello hay dos técnicas ampliamente utilizadas en la biotecnología de plantas, que son las que estoy empleando en mi proyecto:

Doble híbrido en levadura

Empezaremos por decir que un vector es una secuencia de DNA circular que contiene diferentes genes, es decir, diferentes fragmentos de secuencia que darán lugar a diferentes proteínas. Podemos modificar el contenido de estos vectores, así como introducirlos en un organismo u otro (bacterias, levaduras, plantas…)

Figura 1
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La alternancia entre día y noche, y la estacionalidad suponen cambios drásticos en las condiciones ambientales. Estos cambios continuos han moldeado en gran medida la forma de vida de los diferentes organismos de nuestro planeta, especialmente los cambios en luz y temperatura.

Nosotros tampoco nos libramos de esta alternancia de ciclos de día y noche, ya que organizamos nuestra vida diaria en torno al tiempo que marcan los relojes en nuestras paredes, muñecas o dispositivos digitales. Sin embargo, nuestras propias células ya cuentan con un reloj interno que regula de forma muy precisa muchas de las funciones fisiológicas y metabólicas que tienen lugar a lo largo del día. Este reloj interno es lo que denominamos reloj circadiano, o reloj biológico, aunque quizás este término sea confuso…

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Este no es el “reloj biológico” del que hablamos… (Fuente: H. Caldwell Tanner)

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Parece chocante la pregunta, pero SI que es posible. Gracias a la capacidad que tienen las células vegetales de dar lugar a un nuevo individuo a partir de una de ellas. A esto se denomina “totipotencia”. Esto no ocurre en todas las células animales, ya que esa capacidad solo la poseen una célula (el zigoto); pero en plantas es relativamente más fácil.

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Formación plántula

El tejido más empleado es la hoja, en el cual las células poseen mayor capacidad de dar un nuevo individuo que las células del tallo o la raíz. También se puede dar lugar a una planta a partir de otras partes como: tallo con una rama lateral, a partir de ápice caulinar o meristemo. El ápice caulinar es la zona que se encuentra en la parte superior del tallo, que se encuentra protegido por unas hojas de pequeño tamaño por el cual continua el crecimiento de la planta y meristemo (parte superior del ápice caulinar, con gran capacidad de dar cualquier tipo de tejido, serian como las células madre en animales). A la regeneración de una planta a partir de una hoja se llama regeneración adventicia. Se dice que es adventicia porque se desarrolla en un lugar distinto del habitual y cuya presencia no es común.

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