MUTANTES VERDES FRITOS

Post escrito por Teresa Fortún, alumna del máster de Biotecnología Molecular y Celular de Plantas que organiza el IBMCP.

¿Alguna vez has oído hablar de mutantes que no sean los superhéroes de los comics, o los personajes de ciencia ficción de la literatura y el cine? Pues existen, y en mi caso son mi pan de cada día…y con suerte lo que me dé de comer.

Imagen 1 Seguro que muchos de vosotros alguna vez habéis coleccionado algún objeto. Lo más típico es coleccionar monedas, sellos, cromos de futbol, imanes de las ciudades que visitas (a algunos no os caben ya en la nevera)… Bueno, pues en mi laboratorio también cuentan con una inmensa colección. Además está vivita y fotosintetizando. Eso es, lo habéis adivinado. Se trata de una colección de plantas de tomate, pero no de cualquier tipo. Se trata de una colección modificada genéticamente, por mutagénesis insercional de T-DNA (ohhhh transgénicoooos, que miedito!). “En cristiano, Teresa”

Imagen 2

Pues muy sencillo, las plantas (como nosotros) poseen un genoma que se compone del conjunto de todos sus genes. Cada uno de estos genes tiene una función en la planta para que esta se desarrolle con normalidad. La mutagénesis insercional es una forma de modificar el genoma de la planta metiendo un fragmento de ADN de forma aleatoria. Este fragmento se mete en una parte del genoma al azar y lo modifica. Puede o colocarse en medio de un gen, o en una zona vecina.

Tenéis que imaginaros que tenemos una cadena de eslabones plateados pero de vez en cuando hay grupos de eslabones con color (los genes). Cada uno de esos colores tiene una función en la planta. Si les metemos al azar varios eslabones, es probable que se inserten entre los eslabones de color interrumpiendo así la función que tenían estos en la planta (cambiamos el genotipo). Y esto se podrá observar luego en el físico de la planta (fenotipo).

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Hay algunas plantas que no sufrirán cambios en su aspecto, porque el fragmento de ADN no interrumpirá ningún gen (grupo de eslabones de un mismo color). Pero un pequeño porcentaje de esas plantas se verán distintas a las tomateras normales y corrientes. El trabajo del científico (o del becario en este caso) es identificar las que se diferencian del resto y estudiarlas. Se pasan el día jugando a “buscando a Wally”, pero en vez de buscar gorros o jerséis a rayas buscan plantas con defectos.

Imagen 4

Y os preguntareis ¿para qué quieren coleccionar plantas defectuosas? Como ya os he comentado antes cada gen tiene su función. Y si ves que la planta muestra unos tomates enanos será que el gen que has interrumpido es el encargado de que el tomate crezca lustroso y bonito. Para buscar el gen que ha sido modificado tienes que comparar el genoma de tu planta mutante con otra que sea normal. Es como si compararas las dos cadenas de eslabones para poder ver que grupo de color está dividido por el grupo de eslabones que has metido. Al saber cuál es el gen que tiene esta función puedes modificarlo y generar tomates más grandes o tomatitos más pequeños a gusto del consumidor.

Imagen 5

Mi trabajo fin de master consiste en observar el físico de los mutantes que tengan problemas de raíz, conocido en nuestra jerga como fenotipar mutantes. Los pobrecitos no son capaces de desarrollar la raíz y si lo hacen es minúscula. Esto les impide poder crecer a la misma velocidad que una planta normal, porque a través de la raíz la planta absorbe el agua y los nutrientes necesarios para alimentarse.

imagen 6

Las raíces permiten que la planta se ancle al suelo, y esto también es importante. ¿Os imagináis una secuoya que tuviera la raíz como la lenteja que plantabais de niños en el envase de Danone? Estoy segura de que en ese caso nadie se atrevería a sacarse una foto abrazando el inmenso tronco.

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Unas buenas raíces (gran número y superficie ocupada), permiten a la planta alimentarse mejor y tener una mayor producción. Al conocer los genes que están involucrados, se podrían conseguir que las plantas de nuestros campos produjeran más. Además podríamos plantarlas en suelos malos (con sequia o con pocos nutrientes) y seguir produciendo cosecha. Lo que nos permitiría obtener mayor producción en cada planta y un mayor beneficio.

Imagen 8

Como conclusión voy a usar una frase que me gusta mucho: NO TODOS LOS HÉROES LLEVAN CAPA. Mucha gente habla de los transgénicos y los pintan como el malo de la película. Pero, ¿es eso cierto? Quizá no son tan malos, es más, quizá son los superhéroes que estábamos esperando para acabar con algunos de los problemas que existen en este mundo…

Ha sido un placer contaros un poquito de mi proyecto, y aunque sé que no os fascina tanto como a mí, no dudéis en dejarme un comentario o preguntarme vuestras dudas. ¡Hasta prontoooooo!

57 Comentarios

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Maria jose OraáMaria jose Oraá

Enhorabuena Teresa!! Me ha encantado tu trabajo. Espero llegues muy lejos. Un beso super fuerte .
María José.

Pepe RuzPepe Ruz

Teresa, que interesante tu articulo, se lo acabo de mandar a mi nieto jaime.
Muchas gracias por compartirlo , un abrazo.

UxueUxue

Un artículo muy interesante y fácil de entender. Espero que tenga una gran difusión y que ayude a que la gente deje de tener miedo a los transgénicos sin tener motivos!

María Jesús BarrenaMaría Jesús Barrena

Excelente trabajo Teresa, es muy importante informar de manera clara y sencilla de temas tan importantes como éste.
Cambiar la idea de que los transgénicos son malos por definición es tarea difícil pero no imposible.
Si la gente supiera que una buena parte de las flores o los frutos que conocemos proceden de cambios debidos al sol (UV) se sorprenderían.
Ya lo decía mi madre ¡ que atrevida es la ignorancia!
La frasecita ” es bueno porque es natural ” me hace responder: sí, sí, por ejemplo la “amanita phalloides” (hongo de la muerte) busca dónde vive y que efectos tan “saludables” tiene…
Teresa he estado 20 años enseñando tecnología agraria, tienes mi 10.

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