Este año empiezo una nueva aventura. Los miércoles en el tramo de 11:00 a 12:00 (la hora exacta depende de la actualidad informativa), Luis Alfonso Gámez y un servidor estaremos en el programa de la ser Hoy por Hoy hablando de escepticismo junto con Antonio Garrido y Tom Kallene. Os dejo la primera entrega en la que hablamos de la falsedad de los alimentos anticáncer.

Como prometí en una entrada anterior en este mes de vuelta al cole estoy reseñando todas las lecturas que he hecho este verano gracias a las diferentes editoriales que tienen a bien enviarme libros. Este que voy a reseñar es uno de los libros más sorprendentes y controvertidos que he leído últimamente. El autor, Tim Spector es un reputado investigador en el campo de la epidemiología con una más que sólida y reconocida carrera estudiando la obesidad y de la relación del microbioma. Durante mucho tiempo la investigación en nutrición se basaba en contar calorías ingeridas y calorías gastadas, pero pronto se vio que eso fallaba. Gente diferente con las mismas cifras podía estar obesa o delgada. Luego se vio que no todo depende de las calorías, también hay que tener en cuenta en forma de que se ingieren estas calorías. La presencia de fibra, la biodisponibilidad y la bioasimilación de determinados nutrientes influyen. Pero volvimos a lo mismo. Diferentes personas con la misma dieta y los mismos alimentos, podían tener respuestas muy diferentes. Y llegó la biología molecular y empezamos a secuenciar genomas y a ver que la genética de cada persona es importante, por qué según que versión o que número de copias de determinado gen tengas, puede influir en tus patrones alimentarios o en la capacidad para engordar o adelgazar. Así hemos descubierto genes o versiones de genes que correlacionan con la obesidad o con la delgadez. Y parecía que con estos tres factores (calorías, dieta y genética) ya teníamos todos los factores controlados, pero no, nada más lejos de la verdad. En la literatura médica empiezan a aparecer casos clínicos de gemelos idénticos en los cuales uno es obeso y el otro no, por lo que el tema está lejos de estar cerrado.

Un libro para ir anotando al lado.
Un libro para ir anotando al lado.

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Este verano he aprovechado para ponerme al día con las lecturas atrasadas. Lo bueno de tener un blog es que de vez en cuando las editoriales te envían libros para que los reseñes. No voy a negar que siempre hace ilusión que te regalen libros, aunque luego algunos valen la pena y otros no. Y este se ajusta al primer caso. Vale la pena y mucho. Este libro lo he leído con gusto (gracias Ed. Crítica) y lo he disfrutado. El libro en cuestión se titula “El viaje más improbable“, escrito por Walter Álvarez. Sobre el autor poco hay que decir. Fue el autor, junto con su padre, de la teoría del impacto del meteorito como explicación más plausible de la extinción de los dinosaurios a partir de encontrar una capa de iridio en los estratos de hace 65 millones de años (el denominado límite K-T). Esta teoría que se confirmó posteriormente al hallar el cráter del impacto en el Yucatán. Su padre fue el premio Nobel de física Luis Walter Alvarez, que entre otras cosas realizó una tomografía con muones a la Gran Pirámide para descartar la existencia de cámaras secretas. Como cuenta en el libro, con foto incluida, su familia es de origen español. Su bisabuelo Luis Fernández Alvárez emigro a Estados Unidos al quedarse huérfano a edad temprana. Y de hecho su origen familiar, tiene algo, o mucho, que ver con la historia del libro.

Walter Alvárez es Geólogo. La Geología siempre ha sido la Cenicienta de las carreras de ciencias. Cuando yo hice COU era una optativa que poca gente cogía, y en ciencias naturales compartía espacio con biología. La presencia de la geología en blogs de divulgación o en los catálogos editoriales es minoritaria. Y esta circunstancia no ha pasado desapercibida a los guionistas de “The big bang theory” con un gag brutal de Sheldon Cooper levantándose después de una noche de borrachera para encontrarse en la cama junto con un libro de Geología. En mi descargo he de decir que en la sección “Ciencia sin ficción” que publico en “El País Semanal” le dediqué la columna del mes de agosto a un tema de geología.

Walter Álvarez no es ajeno al ninguneo que sufre habitualmente la geología y en este libro trata de reivindicar su lugar partiendo de una premisa tan obvia como certera. Toda la historia del planeta, toda la vida y toda la historia de la humanidad serían impensables sin tener en cuenta la historia geológica del planeta en el que se ha desarrollado y los cataclismos cósmicos que hemos sufrido. De hecho, sin geología no habría biología, pero en cambio solo en el sistema solar tenemos ejemplos de planetas rocosos en los que no se ha detectado ninguna evidencia de vida, por lo tanto la geología puede existir perfectamente sin biología.

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Luis y Walter Álvarez en el límite K-T

Partiendo de esta circunstancia, el autor dibuja un mosaico de la historia de la tierra y le llama “el viaje más improbable” porque al final todo no es más que una contingencia y la actualidad no es más que el resultado de diferentes circunstancias improbables. La geología es uno de los factores que influyen en estas contingencias. Un ejemplo sacado del libro: si Inglaterra no se hubiera desgajado de Europa hace millones de años, Felipe II no hubiera necesitado fletar una armada invencible y quizás los tercios de Flandes hubieran conquistado Londres y ahora los artículos científicos se escribirían en castellano. De la misma forma sin el impacto con un cometa quizás no existiría agua en la tierra, y si un meteorito no hubiera chocado igual ahora tendríamos alguna especie de dinosaurio inteligente dominando el planeta. Todas estas cuestiones se hilvanan en el libro en 10 capítulos que abarcan desde el nacimiento del universo a la actualidad, abarcando el nacimiento del universo, de la tierra, de los continentes, de la vida y de la especie humana, con especial hincapié de como la geología ha influido en todas estas circunsatancias. Esta perspectiva es muy infrecuente en la divulgación científica, lo que hace que el libro sea una auténtica delicia.

De vez en cuando me invitan a los medios no como divulgador de la ciencia para hablar de temas científicos en general, sino como científico para hablar de lo que hago en el laboratorio. Hace poco publicamos un artículo sobre reforestación molecular, o dicho de otra manera, que moléculas que podamos analizar pueden servir para determinar si una variedad (en este caso de Pinus halepensis o pino carrasco) pueden servir para predecir si una variedad se adaptará mejor a sequía. Hace poco lo conté con detalle en el blog. Aquí tenéis el artículo entero. A principios de mes estuve con Begoña de la Fuente y Jorge Granullaque contándolo en “Más de Uno” de Onda Cero. Aquí os dejo el audio para solazar las vacaciones (los que todavía tengáis). Y aprovecho para anunciaros que “Transgénicos sin miedo” ya ha llegado a la segunda edición. Gracias a todos.

Con el abandono de tierras agrícolas, los incendios forestales y la sequía es necesario diseñar políticas efectivas para conservar, reponer o crear nuevos bosques y así evitar la erosión del suelo y ganar nuevos espacios naturales. El problema es que esto no siempre es fácil. Para empezar un programa de reforestación es caro, y sus efectos solo serán visibles a largo plazo. Reforestar (poner bosque en un sitio donde antes había y desapareció) o forestar (poner bosque en un sitio donde antes no había) implica tomar decisiones como que tipo y variedad de árbol plantar. Si estas decisiones no son correctas puede ser que tres o cuatro años después el resultado sea que la mayoría de árboles elegidos no se han adaptado al terreno y hayan muerto, haciendo inútiles todos los esfuerzos.

La masa forestal coloniza cada vez zonas más altas debido al aumento de temperaturas
La masa forestal coloniza cada vez zonas más altas debido al aumento de temperaturas

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Como cierre de temporada en SER Saludable decidimos hacer un programa especial y nos trajimos a 5 adolescentes de 12-14 años para preguntarles sobre diferentes temas que habíamos tratado en el programa. Aquí tenéis el resultado. Como siempre Sara Tabares dirige la sección y Arturo Blay (a Amadeo Salvador lo tenemos de baja) presenta el programa. Ya os anuncio que la temporada que viene vuelvo a colaborar en el programa, pero habrá novedades. Permanezcan en sintonía. Escucha “Desmontamos mitos de salud” en Play SER

Una de las cosas que vienen notándose en el debate social sobre los transgénicos (el científico no ha existido nunca), es que los que defienden los argumentos antitransgénicos ya no saben que decir. Alertar sobre el peligro de esta tecnología podía tener sentido hace 20 años, cuando la gente no sabía lo que era y se trataba de algo nuevo. A día de hoy, con 20 años en el campo, con nuevas variedades cada mes y sobre todo cuando cada vez hay más información sobre el tema que no está sesgada, cada vez se hace más complicado mantener esta posición.

Prueba de ello es un reciente reportaje publicado en el portal Xataka sobre los conflictos de interés en los estudios sobre los OGM. Por un extraño motivo todos los periodistas caen en el manido principio de equidistancia, según el cual hay que dar la misma voz a expertos en el tema y a gente que pertenece a organizaciones ecologistas cuya mayor experiencia es poner pancartas. El problema es que cuando estos dicen algo que no es cierto, se publica tal cual, con lo cual el periodista falla en su labor de transmitir información veraz.

Seralini, el gurú de los agroecólogos.
Seralini, el gurú de los agroecólogos.

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Post escrito por Javier Chicote, alumno del máster de Biotecnología Molecular y Celular de Plantas que organiza el IBMCP.

Los seres vivos nacen, crecen, se multiplican y mueren. Esta idea que nos enseñan a casi todos de pequeños cuando se nos inicia en este asunto de la Ciencia diferencia claramente y de una manera muy simple, los seres inanimados de los que, por el contrario, carecen de esa fuerza o actividad esencial que reconocemos como vida. De este modo, la muerte, desde un punto de vista biológico y al margen de otro tipo de asuntos un poco más espirituales, forma una parte fundamental de la existencia de cualquier forma de vida. En los seres vivos que están constituidos por una única célula, la muerte celular supone el final de su existencia, sin embargo, en los organismos pluricelulares, como plantas y animales que están constituidos por miles de millones de células, la muerte constituye un instrumento común y controlado que regula numerosos procesos fisiológicos, por ejemplo, durante el desarrollo embrionario o la defensa del individuo.

Si todavía no sabemos lo que es la vida, ¿Cómo puede inquietarnos conocer la esencia de la muerte? Confucio (551-479 a.C.)

Tradicionalmente se reconocen tres tipos principales de muerte celular: apoptosis, necrosis y autofagia. El tipo I, apoptosis o muerte celular programada es la más conocida y mejor estudiada de todas las subrutinas de muerte. La maquinaria apoptótica controla el destino de las células una vez han cumplido su función o han alcanzado el final de la duración de su vida. A partir de ese momento, se activan vías que regulan delicadamente la degeneración de las células evitando la aparición de patologías, como el cáncer. Se habla de muerte de tipo III o necrosis como sinónimo de la muerte celular de tipo accidental, por ejemplo, en respuesta a un trauma. Sin embargo, se ha visto que la muerte necrótica no regulada (accidental) es la excepción a la regla, y que ésta también se encuentra sometida a estrictos controles.

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Post escrito por Amparo Chanzá, alumna del máster de Biotecnología Molecular y Celular de Plantas que organiza el IBMCP.

¿Sabías que las plantas quieren engordar? “Ellas no realizan la operación biquini´´, ¿Y que una de las maneras de que engorden es someterlas a sostener peso? Entonces, ¿Estas plantas se alimentan del peso?

Pues sí, las plantas engordan con el peso. Pero no lo usan como comida: incluso aunque hagan dieta la gravedad (que es lo que hace que el peso sea peso) hace que engorden. En conclusión, “la gravedad engorda”.

¿Te imaginas plantas que, con un mayor grosor en los tallos, tuvieran las ventajas que tienen los árboles como las sequoias? Se podría decir, “que es envidiado por muchas plantas´´, es característico por que engordan mucho sus tallos. Tienen gran capacidad de sostén en la base del tallo, son resistente al viento, y es una especie competente para el resto de las plantas. Ya que, como toda supervivencia, las plantas compiten por absorber la luz solar. Además, supondría un aumento de biomasa para los bosques en general. Por tanto, no estamos lejos de obtener herbáceas con las mismas ventajas que los árboles con troncos grandes y gruesos.

Hasta ahora, sabemos que el peso está implicado en que haya mayor engorde (crecimiento en grosor) en los tallos de las plantas. Este engorde (o engrosamiento) de los tallos permite a las plantas tener una base más robusta que les ayude a sostener su propio peso y, por lo tanto, poder seguir creciendo. Pero lo que no sabemos es quien inicia el patrón de engrosamiento en los tallos cuando hay peso.

En mi laboratorio, han identificado nuevos genes que regulan el crecimiento en grosor en el tallo de la planta modelo Arabidopsis thaliana. No sé si conocéis esta planta, pero es de las que dicen que mala hierba nunca muere, y por eso es perfecta para experimentar -por ejemplo, para probar el efecto del peso en las plantas-. Para nuestros experimentos es ideal porque necesitamos una planta con vitalidad que soporte ciertas dosis de peso y que, además, responda de forma rápida. Pues bien: Arabidopsis cumple estos requisitos. Entre los genes que mi laboratorio ha encontrado (que están implicados en el crecimiento en grosor de los tallos) está PIN3, el protagonista de mi proyecto. PIN3 es un transportador de hormonas llamadas auxinas (son un grupo de hormonas vegetales que actúan como reguladoras del crecimiento). Las auxinas, con la ayuda de los transportadores tipo PIN (PIN3 entre otros), pueden distribuirse y realizar sus funciones en lugares específicos de las plantas. Una de esas funciones es, precisamente, mediar el crecimiento en grosor de los tallos.

Por tanto, la hipótesis es que PIN3 regularía o modularía el crecimiento en grosor de los tallos dosificando los niveles de auxinas en la zona donde se produce este crecimiento en grosor. Además, dado que el peso juega un papel importante en dicho crecimiento en grosor, nuestra hipótesis postula que el efecto de PIN3 depende de las condiciones de peso que le pongamos a la planta.

Entonces, os preguntaréis, ¿Cómo alteramos las condiciones de peso en Arabidopsis? Pues lo hacemos artificialmente, aplicando clips de toda la vida, de los que venden en la papelería.

En concreto, colgamos clips de las ramas de las plantas, de forma que las plantas piensan que “pesan más de lo que realmente pesan” y por lo tanto engordan sus tallos más de lo que deberían. Pero, ¿ayuda PIN3 a que ocurra esto? Vamos por pasos.

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Post escrito por Samuel Barberà, alumno del máster de Biotecnología Molecular y Celular de Plantas que organiza el IBMCP.

Cuenta la leyenda que existía un manantial con poderes curativos y rejuvenecedores, que era capaz de sanar al herido más grave y rejuvenecer al más viejo. Durante milenios, hechiceros, magos, alquimistas y exploradores han buscado desesperadamente estas aguas. Fiándose de mapas poco claros y de canciones de tribus indígenas, se aventuraron en las selvas más salvajes y se adentraron en las mismísimas entrañas de la tierra en busca de la inmortalidad.

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