Aquí no hay quien edite

Por J. M. Mulet, el 3 julio, 2019. Categoría(s): Javier Sánchez ✎ 4

Post realizado por Javier Sánchez.

Como muy bien podría explicar Ana Obregón, la célula es la unidad funcional y estructural de los seres vivos. Los organismos pluricelulares estamos formados por infinidad de células, las cuales constituirían unidades autónomas capaces de realizar las acciones oportunas para nutrirse, relacionarse y reproducirse.

Para poder funcionar, cada célula cuenta en su interior con material genético, en el cual se encuentra toda la información que necesita para saber qué es lo que tiene que hacer, cómo hacerlo y en qué momento, y, por ello, el organismo se mantiene o actúa de cierta forma. Así, podríamos decir que es el manual de instrucciones que tienen para vivir.

El ser humano no podía haberse emocionado más ante la existencia de este manual, pues desde siempre nos ha encantado jugar a ser Dios, y es que solo hay que ver las más de doscientas millones de copias de Los Sims que se han vendido desde su lanzamiento.

La comunidad científica desolada al no conseguir controlar cualquier mínimo detalle que le rodea. Vía FormulaTV.

La comunidad científica lo que pensó entonces fue en intentar modificar a voluntad la información genética de las células, pues así seríamos capaces de provocar que hagan lo que nosotros queramos y, en conjunto, que el organismo en cuestión también se vea modificado a nuestro gusto. No obstante, no resultó tan bonito como pintaba en un principio, y es que principalmente aparecieron dos obstáculos en el camino.

Parafraseando a Carmen Lomana: “Ni las células vegetales ni yo sabemos preparar pato a la naranja… aún.” Vía RTVE.

 

El primer obstáculo es que no todo vale. Imagínate que introduzco en la célula la receta para hacer pato a la naranja, pero esta no tiene ningún Consum cerca del que sacar los ingredientes ni el estuche de vapor Lékué para cocinarlo. Dicho de una forma algo más técnica, por mucho que yo quiera que la célula produzca una proteína u otra sustancia, si no tiene ni los precursores ni los elementos necesarios para su formación, en un primer momento no le servirá de nada tener esta información nueva.

El segundo obstáculo, y en el que se centra mi Trabajo Fin de Máster, es que hacerlo de forma deliberada en organismos superiores (véase una planta) no es tan sencillo.

La agonía toma forma física en la KAUTSBY de la derecha. A la izquierda, quien pudiera ser yo mismo tumbado en el suelo. Vía imgur

La estrategia para modificar el material genético empieza por romperlo. Si yo arranco una hoja del manual de instrucciones a la célula le entra ansiedad y se dispone a reescribirlo. Su problema es que no se acuerda de qué es lo que tenía ahí, por lo que se marca un Ecce Homo e intenta hacerlo lo mejor posible pero sin éxito, generando un texto sin sentido. Imagínate entonces que la página que se ha inventado es justo en la que viene cómo montar la KAUTSBY del Ikea. Aunque tenga todos los materiales necesarios está condenada a la desgracia, saliéndole todas mal o rindiéndose y dejando de hacerlas.

Parar en este momento podría resultarnos interesante, pues en lugar de la mencionada silla podemos provocar que las células dejen de producir otra cosa que no queramos, pudiendo llevarnos a la obtención de plantas de trigo sin gluten o a cebollas que no nos hagan llorar. De hecho, esto es relativamente sencillo, pues ya hay sistemas que permiten realizar cortes precisos en el material genético y de una forma eficiente, como pedirle ayuda al famoso señor CRISPR.

Aun así, los científicos somos ambiciosos. El Universo nos preguntó “¿Qué queréis?” A lo que nosotros respondimos “SÍ.” En vez de detener la producción de la KAUTSBY queremos que la célula se ponga a fabricar otra cosa distinta. Para ello, al mismo tiempo que le quitamos una página del manual le metemos otras tres páginas juntas, de tal forma que la primera y última de estas coincidan con lo que está a ambos lados de lo que le hemos arrancado. Al ver esto la pobre e ingenua célula se cree que la del medio es justo la que le falta y lo copia pensando que ha conseguido dejarlo todo tal cual estaba. Pero este no es el caso. Ha sido engañada por el descorazonado hacedor de ciencia y le hemos metido las instrucciones para que construya la cómoda de cinco cajones BJÖRKSNÄS en su lugar.

 

Reconstrucción del crimen. *DRAMATIZACIÓN*. Arte derivado de: Shen

 

 

Desde nuestro punto de vista esto nos resulta mucho más interesante, pues las oportunidades de edición son mucho mayores. En vez de modificar las plantas para que dejen de producir un componente que no queramos, podemos hacer que sinteticen otro nuevo que nos venga mucho mejor, una versión mejorada del primero, o simplemente cambiar el momento, lugar y/o nivel de producción del original para sacarle más partido.

¡Malditas células vegetales siendo Aries cuando no se les pide! Vía Giphy

No obstante, como ya he mencionado, conseguir esto en plantas no es tan fácil. Por un lado, hay que asegurarse de que efectivamente el material genético se rompa de forma eficiente solamente donde tú quieras, pues a veces incluso el famoso señor CRISPR no funciona bien. Por otro lado, aun cortando eficientemente, en el hipotético caso de que fuera seguidor de la palabra de Susan Miller diría que las células de las plantas son Aries, pues aunque tengan la nueva versión del manual no se fían de él y tienden a repararlo a su manera.

Mi proyecto se enfoca en esto. Trata de probar varias estrategias para mejorar el proceso, ya sea asegurándonos de que se elimina todo el material que queramos de forma controlada cual chasquido de Thanos, o sobrerrepresentando el material nuevo en la célula para que esta se crea que es el bueno como si del fascismo se tratase.

Aun así, esto no es Infinity War como para ponerme a hacer spoilers del final, por lo que habrá que esperar al 12 de enero para ello.



4 Comentarios

  1. Muy interesante, lástima que a pesar de tener 24 años, no vaya a vivir en la época de modificarme a mi misma genéticamente. Cambiar todo aquello que no me guste de mi, o cambiarme los ojos de color si quiero, o ya más serio, deshacer todas las células con errores que den lugar a enfermedades, etc………..

    El obstáculo será y está siendo la maldita moralidad, pero, que les afecta a los demás que me cambie los ojos de color, la forma de la nariz, o… me libere de una enfermedad? LES DA IGUAL, al igual que a mi me dan igual sus vidas. Que cada uno haga lo que quiera.

    1. Lo importante es que la ciencia nos proporcione el conocimiento y las herramientas para mejorar nuestra calidad de vida. Y como bien dices, la libertad de configurar de forma segura nuestro cuerpo (si es seguro no hay nada malo) es una de las mayores libertades que existirá algún día.

    2. Muchas gracias por tu comentario. Yo tampoco creo que vaya a llegar a dicha época, y en gran parte es debido a que, como habría que modificar el material genético de todas tus células, que yo sepa en la actualidad solo se lograría realizando cambios a nivel de embrión. De esta forma, en este sentido podrías modificar genéticamente a tu hijo pero no a ti.

      No obstante, personalmente agradezco que exista esa moralidad de la que hablas. Hoy en día en clínicas de fecundación in vitro puede llevarse a cabo una selección del embrión a implantar según su material genético, existiendo un control que solo permite realizarla sobre aspectos positivos a nivel de salud. Esto se debe a la problemática que existe en determinar en cualquier otro aspecto qué es lo “positivo”, pues, debido a la sociedad en la que nos encontramos, muchas de estas elecciones podrían resultar discriminatorias frente a otros individuos así como acentuar desigualdades sociales.

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