Dame insertos, que quiero mutar

Post realizado por Eva Cañizares.

Estoy segura de que sabréis que hace un año más o menos se publicaron en este mismo blog dos post que hablaban del mismo tema, porque obviamente estáis enganchadísimas a esta web y os enteráis de todo lo que se publica. Pero es que, ¡el mundo de los mutantes en tomate no tiene fin! Y por ello yo he recogido su testigo en el mismo laboratorio, como en las carreras de relevos, y actualmente trabajo en un proyecto de fin de máster equivalente al de mis antiguas compañeras.

En este punto os preguntaréis, ¿entonces qué es lo que puedes añadir que no esté dicho ya? Pues, como he comentado antes, esta es una área de estudio infinita y siempre hay algo nuevo que contar si ya nos conoces o puede ser interesante si aún no has leído nada sobre ello. Así que quédate y empecemos ya. En primer lugar, lo más importante es aclarar que un organismo mutante es aquel que presenta alguna característica diferente de lo que sería “normal” en su especie, seguro que os viene a la mente algo como un tomate que habla o que anda.

Nada más lejos de la realidad, así que tranquilas, porque no vamos a conseguir que nuestros tomates empiecen a contarnos qué sienten o qué quieren ser en el futuro, lo que queremos conseguir es que la agricultura sea más eficiente y productiva, buscando cambios o mutaciones que permitan que el fruto madure antes, que no se pase demasiado pronto, que haya más tomates por mata o que quepan más matas por metro cuadrado.

Ahora bien, ¿cómo hacemos esto? ¿somos diosas o brujas? Pues no, como se diría “no es magia, es ciencia”, la ciencia de la biotecnología. Sin embargo, antes de abrir este melón, tenéis que saber algunas cosas básicos, principalmente que todas las células del cuerpo de un organismo contienen en su núcleo lo que se conoce como información genética o ADN, organizado normalmente en estructuras llamadas cromosomas, que contiene los genes, quienes a su vez dictaminan cómo es un individuo junto con el ambiente que le rodea.

Este ADN puede sufrir modificaciones en su ordenación de forma que produzca estas mutaciones que os he comentado antes, las cuales pueden darse de forma natural o artificial. Aquí específicamente la que llevamos a cabo es la segunda. Utilizamos fragmentos de ADN externos, que se insertan al azar en los genes del de interés y modifican su estructura. Este proceso se conoce como mutagénesis insercional.

De esta forma tan sencilla podemos conseguir nuestros mutantes, pero hay que tener en cuenta que “no son todos los que están, ni están todos los que son”. Seguro que os preguntáis por qué estoy diciendo trabalenguas ahora, pero como ya he dicho las inserciones son al azar y hay muchísimos genes, así que las mutaciones obtenidas son de todo tipo, el problema es que a nosotras solo nos interesan algunos tipos concretos. Así que, actualmente trabajamos únicamente con ellas para saber cómo se ha dado la transformación, porque el objetivo principal de todo este trabajo es encontrar y caracterizar los genes en los que se han insertado nuestras construcciones, porque estos serán los implicados en el proceso de desarrollo inicial del tomate. En este punto os pongo algún ejemplo, para que podáis apreciar la belleza de la biotecnología, dónde se ve como en el mismo tiempo el desarrollo es diferente en los mutantes (M).

De este modo, mi trabajo de fin de máster se basa principalmente en estudiar estos mutantes insercionales de tomate, para ver cuál es su comportamiento en diferentes situaciones. Para ello, llevo a cabo diferentes tipos de estudios que me permiten saber cuántos insertos se han introducido en el ADN de estas plantas, si estos se pasan de generación en generación y, principalmente, qué características modifican. Con ello, si encontramos un mutante que desarrolla algún rasgo de interés, se puede llegar hasta el gen que ha sido “mutado” para poder caracterizarlo y utilizarlo para modificar dicho rasgo, pero ya en ese caso con el objetivo de que responda como a nosotras nos interesa.

De esta forma, conseguimos modificar muchas características de interés agronómico, pero no solo en tomate, para intentar solucionar algunos de los grandes problemas actuales, como la falta de alimentos en muchos países. Así pues, quizá ha llegado el momento de tomarnos un momento junto a estos tomates transgénicos para intentar entender lo que busca la biotecnología y dejar de temer estos avances solo porque no los comprendemos.

Ya me despido, cualquier duda no dudéis en comentar y espero que nos sigamos viendo o, mejor dicho, leyendo 😉 ¡Nos vemooos!



3 Comentarios

  1. Es importante caracterizar las mutaciones y comprenderlas lo mejor posible, pero, ¿estamos realizando el mismo esfuerzo para que la sociedad y nuestros políticos comprendan y acepten los transgénicos?
    Un saludo Eva!

  2. ¡Enganchadísima hasta el final! Por el tema y por cómo está escrito, muy divertido y ameno. Es una pena que haya tanto desconocimiento en el consumista de a pie ¡Sigue trabajando así!

  3. Gracias por el artículo, muy interesante e informativo. No sé si puedo preguntar lo siguiente: cuántas pruebas se suelen hacer para conseguir una mutación útil? Y esa cantidad de pruebas, cuánto tiempo significan aproximadamente?

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Por J. M. Mulet
Publicado el ⌚ 17 julio, 2019
Categoría(s): ✓ Eva Cañizares • Mutantes
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