Se oferta puesto de trabajo….

 

Trabajo presentado por Marina Leal.

Los requisitos necesarios para la plaza vacante son: que sea una variedad de tomate comestible capaz de crecer en suelos salinizados manteniendo un buen rendimiento de producción y calidad de los frutos. ¿Candidatos?

Se dice pronto, pero hasta la fecha pocas variedades de tomates cumplen estos requisitos. Gracias a la biotecnología de plantas podemos, mediante el uso de los conocimientos y tecnologías disponibles, encontrar o directamente crear al mejor candidato posible. Y es en esta área donde se centra mi proyecto.

Vayamos por pasos:

¿Por qué suelos salinos?

Bien, para los que no lo sepáis, la producción de alimentos agrícolas está limitada por la disponibilidad de suelo cultivable. Y uno de los principales problemas que sufren estos suelos, sobre todo en zonas áridas y semiáridas, es que, debido al riego continuado, las sales que transporta el agua se van depositando en las capas superficiales de la tierra, aumentando así su concentración y creando suelos salinizados.

Figura 1
Figura 1: Suelo Gley Vertico, Salinizado por el empleo de agua de mala calidad, en el cultivo del arroz.  (Tomado de Rafael Sanzo 1974). Sur de la provincia de Sancti Spíritus. Cuba

Muchas de estas áreas son zonas rurales de escaso desarrollo económico y dependientes en gran medida del trabajo en el campo. Aunque existen diversas maneras de recuperar estos terrenos (fitodesalinización, lixiviación,…) no siempre son aplicables debido a los altos costes económicos o la escasez de agua con bajo contenido en sales, por lo que encontrar variedades de plantas agrícolas tolerantes a altas concentraciones de sal en el suelo, o que puedan ser regadas con agua salada, es una buena alternativa al problema.

¿Por qué tomate?

Porque es uno de los principales cultivos de hortalizas en España, con la berenjena y la lechuga.

Figura 2
Figura 2: Gráfica de los principales cultivos de España del 2009

En España poseemos variedades de tomates que crecen en suelos salinos, como el tomate “RAF” y el tomate de “El Perelló”, ambos cultivos restringidos a ciertas localizaciones geográficas y con baja producción, que se caracterizan por su sabor dulce, propiedad que adquieren debido a que, al tener que crecer en suelos salinos, acumulan más azúcares en los tejidos, como mecanismo de defensa.

 

¿Cómo pretendemos conseguirlo?

En nuestro laboratorio disponemos de varias variedades de tomates con las cuales trabajamos (“moneymaker”, “P73”, y “LP2”) y de las cuales obtuvimos líneas mutantes (no os imaginéis tomates morados ni radiados al estilo MARVEL, simplemente mediante la ayuda de una bacteria de plantas, a algunas células de tomate se les insertó un trocito de ADN para interrumpir algunos genes y ver qué características desarrollaba la planta resultante de esas células vegetales mutadas, mecanismo que ocurre continuamente en la naturaleza pero que nosotros conocemos y somos capaces de aprovechar).

A las líneas mutantes más prometedoras las regamos con agua salada para ver cómo se comportaban las plantas y la producción y calidad de tomates que obteníamos de ellas. Aún estamos obteniendo los resultados pero puedo deciros que, más que para obtener una planta transgénica de tomate comercial resistente a sal (que como está ahora mismo el tema de los transgénicos en el mundo no es viable, como descubrió Dr. Eduardo Blumwald con su tomate transgénico resistente a sal), este estudio nos está siendo de utilidad para estudiar los efectos negativos de la sal en los frutos del tomate, en su calidad y producción en diversas variedades.

Y si os soy sincera, como sigamos maltratando el suelo de los cultivos y empiecen a salinizarse, tendremos que eliminar las ensaladas de tomate y el gazpacho de nuestra dieta (a menos que se permita el cultivo del tomate tolerante a sal del Dr. Eduardo Blumwald en España).



26 Comentarios

  1. Muy interesante, felicidades. Adelante con esa investigación. Quién sabe, tal vez en España no lo acepten, pero seguro en otras partes del mundo ese conocimiento aportará algo. Saludos.

  2. Un tema interesantísimo. Me ha gustado mucho la forma que has tenido de contarlo, Marina.
    El texto es muy comprensible, completo. y correcto. Así da gusto.

    Enhorabuena y ¡mucha suerte con los resultados!

    1. Muchas gracias Amara 🙂

      Los resultados son que, aunque nuestras variedades modificadas alguna presenta mayor resistencia que la variedad inicial, siguen sin presentar suficiente producción como para que sean rentables, todavía ;).

  3. Me ha encantado el artículo, hasta yo lo he entendido. Esperemos que en España abran los ojos y podamos seguir disfrutando de los ricos tomates.

  4. Muy interesante la salinización de nuestros terrenos, ahora comprendo porqué los tomates de Galicia tienen tan diferente sabor de los de Almería o Huelva…Además de que se cultiven todo el año, en vez de su época propicia, que creo que es la estival…
    Felicidades Marina Leal por tu estupendo artículo!!!

  5. Enhorabuena por tu trabajo. No me queda más que desear que todas estas líneas de investigación infravaloradas o directamente desdeñadas desde ciertos sectores de la sociedad acaben teniendo en el futuro la importancia y el reconocimiento que se merecen.

  6. Muy buen artículo, es bastante interesante y sobre todo divulgativo. Deberian tomarse muy en cuenta estos estudios ya que poco a poco estan aumentando las zonas aridas en la tierra y no me quiero quedar nunca sin gazpacho.

    1. jajaja ¿Verdad que no? Yo tampoco…….si no aceptan los transgénicos ¡Más les vale encontrar alguna variedad de tomate resistente a sal y que produzca mucho!

  7. Cualquier trabajo cuyo fin último sea defender al gazpacho merece un lugar en nuestros corazones.

    Más allá de eso, ser capaz de evaluar un problema en auge y tratar de buscar soluciones antes de que esté completamente instaurado es totalmente digno de admiración. La lástima es que de momento sólo parezca confirmar lo devastador que puede ser el exceso de salinidad de la tierra para estos cultivos.
    En todo caso, es una línea de trabajo muy interesante, suerte con ella y mucho ánimo.

  8. Me ha gustado mucho el artículo Marina!! Muy bien explicado y los resultados muy a tener en cuenta. Debemos concienciarnos también de los recursos que tenemos y aprovecharlos al máximo perjudicándo lo menos posible a la naturaleza. Traete muchos tomates para hacer análisis sensoriales también 😉

    1. jajajaja y gastronómicos 😉 La idea de usar suelos que han sido salinizados no es otra que la de no seguir devastando las zonas que aún «pertenecen» a la naturaleza.

  9. Un artículo muy bueno, aunque algo desalentadora la referencia a Blumwald, por lo cafre e inculta que puede ser la gente. No entiendo ese miedo patológico que le surge a muchos colectivos cuando escuchan la palabra «transgénico», deben pensar que Obama les mete cosas raras a sus tomates para controlarles la mente, como en los Simpsons con vacuna de la gripe. Claro, que ésa es otra, la quimiofobia y el pánico a los medicamentos y las vacunas. Prefiero achacarlo a que la gente no se ha molestado en leer sobre el tema a que prefieran quedarse en su ignorancia…

    Lo realmente gracioso es que toda esta «manipulación» genética ocurre en la naturaleza, pero mucho más despacio y la llamamos selección natural. ¿Y contra ella y que ahora tengamos guisantes verdes lisos y zanahorias naranjas como cultivos mayoritarios no dicen nada? O que «los científicos juegan a ser Dios metiendo genes y bacterias en células de plantas que no deberían estar ahí y eso siempre es malo». Y de nuevo lo único que se hace es imitar a la naturaleza, ¿o se piensan que las mitocondrias nos tocaron en una feria?

    Voy a parar que es hablar del tema y empiezo a echar espuma por la boca. ¡Felicidades por el artículo!

    1. Muy interesante y ameno el articulo y curioso como las plantas se defieneden de aquello que las ataca ( tomates RAF dulces). Que se siga investigando mucho en esta linea que el tomate es un producto maravilloso que no nos puede faltar !!

    2. Yo pienso que el «miedo patológico» a los transgénicos es causado principalmente por la desinformación (científica, contrastada y verídica) existente y los medios de comunicación tales como el cine y opiniones públicas, más centradas en otros propósitos.

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