El cerebro en la divulgación

Estimados lectores. Últimamente no he podido actualizar el blog con la frecuencia que me gustaría, pero durante todo este tiempo no he dejado de recibir libros, y de hecho, los he ido leyendo casi todos, pero sin tiempo para sacar las reseñas como me hubiera gustado. Ahora que he acabado casi todas las clases voy a ver si me pongo al día.

 

El año pasado fue el año de la evolución humana, como comenté en el blog. Parece que este año ha sido el año del cerebro, puesto que es un tema recurrente en la mayoría de libros que he recibido durante los pasados meses. Aquí van unos comentarios sobre lo más reciente que ha leído sobre este tema.

Creatividad, de Elkhonon Goldberg (Ed. Critica): El libro lleva el subtitulo, bastante plano en mi humilde opinión, de «El cerebro humano en la era de la innovación». El autor es un reputado neurólogo y neuropsicólogo formado en la Unión Soviética y radicado en Nueva York en la actualidad y trata de explicar, desde el punto de vista de la neurología, que es lo que nos hace creativos. Obviamente la pregunta planteada es ambiciosa y no se llega a una respuesta tajante, pero por el camino va dejando interesantes reflexiones sobre como funciona nuestro cerebro. Quizás el mayor valor de este libro es que realiza un abordaje transversal y aborda el problema desde la óptica de la evolución, la psicopatología, la neurología, etc…

 

La Invención de uno mismo, de Sarah-Jayne Blakemore. (Ed. Ariel): Libro especialmente dedicado a padres y madres ¿Por qué? Pues porque habla de los cambios que sufre el cerebro durante la adolescencia. Me ha gustado porque es un libro muy desmitificador sobre algunas de las cosas que se dicen sobre los adolescentes y se dan como ciertas ¿es verdad que asumen más riesgos? ¿Es malo que pasen tanto tiempo jugando a videojuegos? Pues quizás la adolescencia no sea más que una expresión de la tremenda plasticidad cerebral y la fase final de la formación de nuestra personalidad. Al igual que en el libro anterior la autora es una reputada neurocientífica y gran parte del libro se basa en casos reales o en parte de su investigación, o de su propia vida. El libro se inicia con un capítulo sobre su vida adolescente y una terrible anécdota, ya que su padre era también un conocido científico que durante una época sufrió las iras de los animalistas, lo que la obligó a ir escoltada al colegio y a recibir un paquete bomba en casa, que por suerte no abrieron.

 

El libro de la memoria, de Hilde e Ylva Ostby. (Ed. Ariel): El libro tiene en la portada un llamativo caballito de mar y se subtitula «buceando en busca de nuestros recuerdos». No dejan de ser dos guiños al contenido que va a encontrar el lector, puesto que la estructura del cerebro responsable de la memoria es el hipocampo, que se llama así porque su forma recuerda a un caballito de mar. Lo de bucear hace referencia a un experimento clásico sobre la influencia del entorno en la memoria en el que se hizo que la gente recordara determinadas palabras sumergidos con traje de buzo ¿os acordáis del capítulo de la 4ª temporada de Black Mirror donde la investigadora pertenece a una compañía de seguros que entrevista a los testigos de un accidente? Pues eso. El libro está publicado originalmente en noruego y las autoras son dos hermanas Hilde es historiadora, escritora y editora e Ylva es neuropsicóloga. A diferencia de los dos libros anteriores, donde los autores son científicos expertos en el campo, aquí una de las autoras no es especialista. No deja de ser curioso porque la participación de una escritora presupone que le da al libro un tono más divulgativo y general, pero no acaba de conseguirlo. La única pega que le puedo poner a este libro es que en determinados momentos profundiza en algún aspecto a niveles que hacen difícil seguir el hilo de la lectura. Salvo uno o dos momentos puntuales en que tienes que releer para no perder el hilo, el libro se disfruta mucho, sobre todo la parte que aborda el estrés post traumático y las amnesias. Por cierto, describe uno de los episodios que más repitió Eduard Punset en sus charlas y en su programa de televisión. La observación de que los taxistas de Londres desarrollan específicamente una parte de su cerebro a medida que aprenden todas las direcciones y caminos y cuando se jubilan es parte recupera su tamaño habitual. Lo que más me ha sorprendido es que en Londres los taxistas tienen que superar un examen en el que deben de demostrar que son capaces de llegar a determinada dirección sin ninguna ayuda. A mi me ha pasado ya varias veces y en varias ciudades españolas de coger un taxi y tener que orientar al taxista para llegar a una dirección del centro.

 

El cerebro convulso, de Suzanne O’Sullivan, (Ed Ariel). Este libro lleva el subtítulo de «Relatos detectivescos de una neuróloga». Aquí vuelve a repetirse la fórmula de prestigiosa científica, con un libro anterior que ha sido un éxito que escribe sobre el tema que más sabe. Aunque este libro tiene un pero. A ver, leyendo el título, ¿a qué habéis pensado que es un libro del estilo de los de Oliver Sacks o de Juan Ramón Alonso donde se relatan casos sorprendentes de la neurología? Pues sí, pero no. El libro tiene un único tema, la epilepsia, y sobre esta patología versan todos los casos. En base a casos reales tratados por la autora se explican múltiples características y curiosidades sobre el cerebro y las causas y tratamientos de la epilepsia. Desde este punto de vista el libro es fascinante, ya que si, como yo, eras de los que pensaba que la epilepsia se limita a los ataques que se ven en las películas y que tienen que hacer que muerdan algo para no tragarse la lengua, pues no. Hay diferentes tipos de manifestaciones de la enfermedad, desde alucinaciones al impulso de salir corriendo. Lo que no acabo de entender es que si la epilepsia es el núcleo central del libro, como esta palabra no aparece ni el título, ni en el subtítulo ni en el texto de la contraportada. Hasta que uno no acaba de leer la introducción no se da cuenta de cual es el verdadero tema del libro. No me parece una estrategia adecuada. Salvando este pero, el libro es muy recomendable.



1 Comentario

  1. Acabo de leer su libro «Medicina sin engaños». Mis felicitaciones. Aunque no tenia que convencerme de la bondad de la medicina basada en la evidencia, la lectura me ha proporcionado montones de buenos datos y argumentos, así como información sobre pseudoterapias que no conocia o de las que ignoraba su falta de base científica.
    Solo una observación sobre un error conceptual: en un recuadro en la página 138 se indica acertadamente que la energia no es una magnitud vectorial, pero se indica después que eso impide que tenga signo . las magnitudes escalares pueden tener signo (p.ej: el potencial eléctrico, el trabajo realizado por una fuerza, la energia mecánica, etc) y por tanto la energia puede ser positiva (o negativa o nula). Eso no debe confundirse con que exista un tipo de energia «positiva» distinta de la energia cinética, o la energia interna o … . Tiene el mismo valor que decir que la energia es «grande» o «pequeña», y tan poco como hablar de energia holística, piramidal, vital o otras majaderias. Así ues e roblema de la energia positiva no es que sea un escalar sino que se le quiere dar un significado que no posee.

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Por J. M. Mulet
Publicado el ⌚ 10 mayo, 2019
Categoría(s): ✓ cerebro • General
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