Como sobrevivir cuando todo el mundo quiere comerte

Post realizado por Francisco Vázquez.

 

Fortress Plant: How to survive when everything wants to eat you, de Dale Walters (Ed. Oxford University Press), viene a decir que la vida no es fácil cuando eres una planta. La realidad es así. La justificación de que se investiguen las relaciones entre las plantas y los organismos que las quieren devorar (patógenos), es justamente porque todo el mundo se las quiere comer.

 

Fortress Plant: How to survive when everything wants to eat you

¿Por qué? muy sencillo, las plantas son las principales productoras de biomasa en los ecosistemas, de manera que todo el carbono que circula por un ecosistema es fijado por ellas, lo quieran o no lo quieran. De modo que las plantas están expuestas a multitud de agentes externos que para poder sobrevivir necesitan devorarlas o utilizar sus recursos. Obviamente si sólo hubiera plantas nadie se las comería, aunque tampoco es cierto, ya que existen plantas parásitas que se alimentan de otras plantas. A veces la evolución hace que los conceptos generales se diluyan.

Visto desde este punto de vista, uno puede pensar que esto es una gran pérdida de cara a las plantas, puesto que tienen que resignarse a que, tengan que fijar el carbono, fabricar diferentes nutrientes y dejar pacientemente que el resto de organismos del ecosistema se las zampen. Esto puedo sonar un poco derrotista pero tampoco es verdad, ya que, si las plantas de alguna forma no se defendieran de los ataques del entorno, desaparecerían plantas y patógenos, es decir, desaparecería TODO.

Eso sería llevándolo a un extremo, pero en el otro extremo de la teorización sabemos que las plantas, son unas factorías naturales prodigiosas, ya que son capaces de producir una cantidad de compuestos increíbles. Hoy en día se conocen decenas de miles de diferentes compuestos que ni siquiera tiene que ver con el metabolismo primario, seguramente conoceréis el metabolismo secundario, que consiste en miles y miles de compuestos que no son necesarios para las plantas (o al menos no lo necesitan para sobrevivir) y que tienen multitud de funciones, muchas de ellas defensivas y protectoras. Es decir, que las plantas, tienen un metabolismo muy complejo y que son capaces de sintetizar una variedad impresionante de moléculas defensivas y tóxicas.

Imaginemos entonces que las plantas lo que hicieran fuera blindarse químicamente ¿Qué ocurriría? Que se lo aclaren a los casi 3000 antílopes que la palmaron en África del Sur a finales de los 80.

 

Brote de acacia

 

Resulta que las acacias cuando se les hiere, tras pasadas aproximadamente dos horas son capaces de sintetizar taninos, una sustancia tóxica capaz de acabar con el animal. Lo más enrevesado es que estos árboles una vez atacados son capaces de alertar a las acacias vecinas a través de un componente gaseoso llamado etileno, para que también produzcan taninos. De esta manera, en los cotos que había un mayor número de antílopes se produjo una sobreexplotación de las plantas, lo que trajo como consecuencia el espectacular aumento de la producción de taninos y la intoxicación y muerte de la manada.

Existe un dogma de la ecología, el cual dice que cuanto más variado es un ecosistema, más robusto es, el término medio es lo que se llaman ecosistemas equilibrados, es decir, que las plantas permitan que parte de sus recursos, sean repartidos por el ecosistema, pero al mismo tiempo tener la oportunidad de sobrevivir y reproducirse, y de que, el balance entre estos extremos, en dejarse o no dejarse comer, permita que existan ecosistemas equilibrados.

En realidad, lo que se observa en ecosistemas naturales en equilibrio, es que las plantas están continuamente luchando contra múltiples atacantes, sin que ello este haciendo en que haya una pérdida en su rendimiento y al mismo tiempo permitiendo que otros seres vivos puedan vivir de ellas. Esa sería la situación de equilibrio normal ¿Qué sucedería si alteramos la capacidad defensiva de las plantas? Pues hemos observado que, al comparar tomateras normales con tomateras mutantes, las cuales no pueden utilizar etileno para defenderse, infectadas con exocortis, una enfermedad que se caracteriza por la aparición de manchas amarillas en los brotes tiernos y enanismo, en especies sensibles. Las tomateras que no pueden defenderse con etileno llevan peor esta enfermedad.

 

Tomatera normal y tomatera mutante infectadas con exocortis

 

Ahora llegamos los humanos, y lo que queremos es comer, porque tenemos muchísima hambre, y nos encanta hacer monocultivos, como tenemos tantísima voracidad, robamos una planta que nos interesa de un ecosistema concreto, la trasladamos a miles de kilómetros, limpiamos un área, y la sembramos. Encima la hemos modificado genéticamente para que sea más dulce, más alta y que tenga mejores características, pero no precisamente que sea más fuerte ¿Que sucede entonces con estos monocultivos? Pues que se convierten en antenas que están llamando a plagas, con las que nunca se han encontrado y de las que no saben defenderse, ese es el principal problema de nuestros cultivos.

No vamos a ponernos en un plan ecologista, pero es un hecho que, si yo arraso una zona que tuviera un equilibrio ecológico, y pongo plantas ajenas a este equilibrio, el entorno hace lo posible por cargársela. Pero por otro lado también tenemos que comer, con lo cual, podéis ver la importancia que tiene estudiar, los mecanismos moleculares que tienen las planta para poder identificar los agentes que las atacan y trabajar en contra de ellos.

 

 

 



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Por J. M. Mulet
Publicado el ⌚ 25 julio, 2019
Categoría(s): ✓ Ecosistemas • Francisco Vázquez • General
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