Las plantas también tienen sed pero no pueden ponerse un vaso de agua

Por J. M. Mulet, el 9 noviembre, 2020. Categoría(s): Adrián González • Master IBMCP ✎ 1

Post realizado por Adrián González alumno del máster de biotecnología molecular y celular de plantas.

En los últimos años la comunidad científica ha puesto de manifiesto la necesidad de mejorar la productividad de los cultivos. La alternativa es contundente: que no haya comida para todos. Ya en los años 60 nos encontramos en esta situación, y en aquel momento pudimos salvar el primer “matchball” con la revolución verde, proceso que permitió apaciguar los problemas de hambruna  en lugares como la India, precisamente por lograr aumentar la productividad de cultivos tan cruciales como el arroz. No obstante, parecemos abocados a tener que volver a jugar este partido. Las razones son claras: La población, especialmente en los países subdesarrollados, crece a un ritmo superior al que lo hace nuestra capacidad de producción de alimento. Si a esto le sumamos factores como el cambio climático, que nos está llevando a la escasez de agua y a un aumento de la salinidad de los suelos, parece que nos estamos quedando sin salidas.

El cambio climático empeora los problemas de productividad de las plantas, por un aumento de la sequía y de la salinidad de los suelos

¿Estamos perdidos entonces? ¿Qué opciones nos quedan? Bien, está claro que sólo tenemos un planeta Tierra, y sus recursos son limitados, así que tendremos que buscar cómo pueden hacer las plantas para poder sobrevivir en las condiciones que tenemos, porque si tuviéramos que esperar a que cambiaran las condiciones, quizás para entonces no quedaría mucha gente esperando. Por otro lado, las plantas no son como nosotros, y no pueden ir a buscar un vaso de agua cuando están sedientas. Entonces, ¿cómo puede hacer una planta para vivir en un ambiente con menos agua? ¿O para poder hacer frente a periodos de sequía intensos? La respuesta, si bien parece sencilla, no lo es tanto: Tienen que dejar de tirar tanta agua. Porque sí, nuestras amigas las plantas también pierden agua, aunque nunca hayas visto a una planta sudar.

Para poder transpirar, las plantas tienen unos pequeños poros, a los que llamamos estomas. Si estos poros están cerrados, la planta no es capaz de eliminar el agua en forma de vapor y por lo tanto la retendrá. En nuestro laboratorio, precisamente trabajamos para conocer una de las partes que regulan la apertura y el cierre de estos pequeños poros. Más concretamente, trabajamos entorno a una proteína que transporta potasio. Pero te preguntarás, ¿qué tiene que ver el potasio en todo esto? ¿Me he perdido algo? Pues en realidad no. Lo que pasa es que el potasio es un elemento clave en la apertura de estos poros. Estas pequeñas aberturas se abren o se cierran cuando las dos células que lo forman se hinchan de agua. Cuando están hinchadas, el poro se abre, y cuando están flácidas, se queda cerrado. Y aquí es donde entra en juego el potasio. Cuándo hay altos niveles de potasio, el agua entra en las células, de manera similar a cuando dejas los garbanzos en remojo, estos se hinchan porque el agua que contienen, tiene más solutos (como sales, iones y algunos nutrientes) que el agua que está fuera, y por un proceso denominado ósmosis, el agua va desde el sitio menos concentrado, al más concentrado.

Los estomas son pequeños poros por donde la planta transpira y pierde agua. Si conseguimos regular su apertura y cierre podremos obtener plantas resistentes a sequía.

Si conseguimos averiguar cómo funciona este transportador de potasio, podremos llegar a generar plantas que cierren sus estomas, y que no pierdan agua, por lo qué podrían permanecer más tiempo vivitas y coleando mientras esperan a que llueva o a que alguien vaya a regarlas, y esto, considerando los antecedentes expuestos, supondría un genial avance en el desarrollo de cultivos que resistan al clima que tenemos y al que está por venir.

Y bien, llegado a este punto, pensarás que todo parece bastante razonable, y de hecho el conocimiento y las aplicaciones que surgen del mismo realmente son muy interesantes, pero, ¿por qué no podemos hacerlos realidad? Pues es sencillo, para poder desarrollar estas plantas resistentes a sequía, necesitamos de la ingeniería genética, exacto, ¡serían plantas transgénicas! Y debido a las estrictas regulaciones que existen con respecto a los alimentos transgénicos, a pesar de tener el conocimiento, la tecnología y el personal preparado para solucionar los problemas de los cultivos del presente y del futuro, tendremos que seguir dejando las soluciones a un problema tan acuciante y grave como es la hambruna en un cajón, mientras tratamos de darle la vuelta a todo este asunto. Pero precisamente para eso estamos los científicos, para conseguir un mundo mejor, basado en la ciencia y no en la especulación y la farsa y mientras nos quede el aliento, seguiremos luchando.



1 Comentario

  1. El colofón final es apoteósico. Enhorabuena a Adrián. Desde aquí le mando todo mi apoyo para seguir inculcando la importancia de los transgénicos en el escenario actual (y futuro).

Deja un comentario