Post escrito por Diana Laura Herrera García, alumna del Máster en biotecnología molecular y celular de plantas.
El trigo (Triticum spp.) es uno de los cereales más importantes del mundo y constituye un alimento básico para millones de personas. Su producción es fundamental para garantizar la seguridad alimentaria, por lo que mejorar su rendimiento de forma sostenible representa uno de los grandes retos de la agricultura actual.
Tradicionalmente, el cultivo del trigo depende de la aplicación de fertilizantes químicos que aportan los nutrientes esenciales para el crecimiento de la planta. Sin embargo, una parte importante de estos fertilizantes no es aprovechada por las plantas, ya que parte del producto se pierde en función de las condiciones del suelo y del desarrollo del cultivo, lo que incrementa los costos de producción y puede generar problemas ambientales, como la contaminación del suelo y del agua.
Ante esta situación, han surgido alternativas como los productos biorracionales, que incluyen microorganismos y otras sustancias capaces de favorecer el crecimiento de las plantas y mejorar el aprovechamiento de los nutrientes. Estas estrategias buscan reducir la dependencia de los fertilizantes convencionales sin comprometer la productividad del cultivo.

Mi trabajo se centra en comparar el efecto de la fertilización química y la fertilización biorracional en el cultivo de trigo, evaluando su influencia sobre el crecimiento y desarrollo de las plantas. Con este estudio se pretende aportar información que contribuya al desarrollo de prácticas agrícolas más eficientes, rentables y amigables con el medio ambiente.
El estudio se llevó a cabo durante el ciclo invierno–verano en el Rancho Corralejo, ubicado en Cortázar, Guanajuato (México), en condiciones agroclimáticas propias de un clima semicálido.
Se estableció un diseño experimental en bloques al azar con dos tratamientos y cinco repeticiones, comparando la fertilización química convencional frente a la fertilización biorracional. Se trabajó con semilla de trigo de la variedad “Imperial”.

La preparación del terreno incluyó labores de barbecho, rastreo, nivelación y trazo de surcos. Posteriormente se realizó la siembra del cultivo, aplicando los tratamientos correspondientes.
En el tratamiento biorracional, la semilla fue tratada previamente con productos como Biosser y posteriormente se complementó con la aplicación de Glumix Irrigation. Por su parte, el tratamiento químico se basó en fertilización convencional con fuentes nitrogenadas y fosfatadas.
Durante el desarrollo del cultivo se llevaron a cabo prácticas de manejo agronómico como riego, fertilización y control de malezas, adaptadas a cada sistema. En el manejo químico se utilizó control de malezas mediante herbicidas, mientras que en el sistema biorracional se recurrió a manejo mecánico.
El cultivo fue monitoreado a lo largo de sus distintas etapas fenológicas, evaluando su crecimiento, desarrollo y respuesta frente a los diferentes sistemas de fertilización.

Los resultados obtenidos mostraron que ambos tratamientos permitieron un adecuado desarrollo del cultivo de trigo. En la mayoría de las variables evaluadas, como la altura de la planta, la altura de la espiga y el peso de la semilla, no se encontraron diferencias estadísticamente significativas entre la fertilización química y la biorracional.
Aunque el tratamiento con fertilización química presentó valores promedio ligeramente superiores en algunas variables relacionadas con el crecimiento y el rendimiento, estas diferencias no fueron suficientes para demostrar una ventaja significativa sobre el tratamiento biorracional.
En conjunto, estos resultados indican que los productos biorracionales representan una alternativa con potencial para el manejo del cultivo y pueden contribuir a mejorar la eficiencia en el aprovechamiento de los nutrientes dentro de estrategias de producción más sostenibles.

Este trabajo contribuye al conocimiento sobre el uso de la fertilización química y biorracional en el cultivo de trigo. Los resultados obtenidos pueden servir como base para futuras investigaciones orientadas a mejorar el manejo nutricional del cultivo y evaluar nuevas estrategias que mejoren la eficiencia en el aprovechamiento de los nutrientes, sin que tenga un impacto negativo en el medio ambiente.
