Reseña de “El dios de Darwin” de Sabina Berman

Cuando uno empieza a leer “El Dios de Darwin” no puede más que sentirse atrapado por personajes como la zoóloga Karen Nieto, autista que dedica la mayoría de su tiempo a estudiar los atunes con la única compañía de una asistente a la que contrata porque no habla su idioma, o por Tonio, eminente profesor de Berkley que es invitado a tomarse un año sabático por acudir travestido a sus clases. En cierta forma el libro es lejanamente deudor de toda la literatura de conspiraciones y tramas que aunque tiene un origen muy anterior, se puso de moda con “El Código da Vinci”. No obstante está escrito desde el punto de vista del racionalismo y el escepticismo y por suerte huye de todo el tufo conspiranoico y sobrenatural que campa a sus anchas por toda la literatura de códigos secretos y manuscritos ocultos.

No voy a contar mucho de la trama, más que nada para no estropear las sorpresas y golpes de efecto de esta, pero digamos que es una historia construida a partir de un supuesto testamento teológico de Darwin y las dudas sobre la conversión religiosa que narró su secretaria. Es apasionante como teje hechos reales con la ficción y todo lo que podría desencadenar por el hallazgo de este manuscrito. El libro está estructurado en capítulos muy cortos, lo que a mi juicio facilita la lectura y la acción fluye a muy buen ritmo. Los saltos temporales y las tramas paralelas están bien hiladas, algo que en este tipo de literatura no siempre es fácil y en manos de un escritor poco diestro puede hacer que fácilmente te pierdas. Por suerte aquí no es el caso y el libro se puede leer de un tirón.

Quizás lo que más me ha gustado es que el libro puede leerse a diferentes niveles, digamos que es como una de esas láminas de plástico que venían en los pastelitos que según la mires desde un ángulo u otro el payaso sonríe o está triste. Por un parte está la novela, que como todas, se puede leer como puro entretenimiento. Sin embargo la historia transciende la pura ficción y es una reflexión lúcida sobre el papel que desempeña la religión en nuestra sociedad actual y el que ha tenido en el desarrollo de la sociedad. A la vez también habla de la trascendencia que tuvo la figura de Darwin en su tiempo y el impacto que ha tenido en el futuro. Por lo tanto el que solo quiera una novela entretenida la va a encontrar, pero el que quiera una reflexión, también. Quizás, y por poner un mínimo pero la trama pide a gritos que se hubiera incluido en alguna parte el trabajo de Lynn Margulis (y no quiero extenderme en este punto para no hacer spoiler).

117029_el-dios-de-darwin_9788423347575.jpg El dios de Darwin Sabina Berman

Un thriller original y fascinante sobre la lucha por el legado de Darwin.

PD: Como siempre que hago una reseña, me gusta especificar si me he comprado o el libro o no. En este caso el libro ha sido un regalo personal de Alba, jefa de prensa de la Editorial Destino, a la que agradezco la deferencia, pero sin fines promocionales. He hecho la reseña porque me ha gustado el libro.


10 Comentarios

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Miguel Blanco

JM, por favor, corrige el título y demás: dios siempre en minúsculas. Además de haberse escrito así, ¿por qué debería ir en mayúsculas un ser del que no hay pruebas de su existencia?

Saludos,

sirinivasa

Tampoco tenemos pruebas de la existencia de los Cardinales Inaccesibles, y no por ello está prohibido escribirlo en mayúscula, lo mismo podemos decir de Zeus o Brahma.

Slds!

valisvalis

la autora lo ha escrito correctamentente en minusculas porque en minusculas se escribe dios, generico, a diferencia de Dios, nombre propio.
Mucho academico de la RAE de pegolete suelto por ahi

SkynnerSkynner

Por ahi no sé, por ahí seguro.

“¿por qué debería ir en mayúsculas un ser del que no hay pruebas de su existencia?”

Por lo mismo que escribimos con mayúsculas Hércules o Batman, se trata de nombres propios, no comunes, nada que ver con lo que tú dices.

sirinivasa

Es verdad, el dios del título es un Dios genérico que la autora ha puesto en minúscula, debo darle la razón. Aunque… a juzgar por la historia reseñada, más que algún dios, Darwin se habría convertido a la fe de un Dios en especial 😛

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