El post de hoy es obra de Rosa Gallardo, alumna de la asignatura de comunicación científica del máster en biotecnología molecular y celular de plantas.
Como dice Flik en la película Bichos, las semillas albergan la vida.
Dentro de algo tan diminuto se esconde una planta o un árbol entero… pero también es una despensa en miniatura.
Las semillas están hechas de:
- Almidón y azúcares, que dan energía rápida
- Proteínas, que construyen los tejidos
- Grasas y aceites, que almacenan energía a largo plazo
- Y, por supuesto, el embrión, que un día será raíz, tallo y hojas
Por eso nos interesan tanto: porque de algo tan pequeño podemos sacar comida, aceites vegetales para usos cosméticos, medicinales e incluso combustible.
La semilla protagonista es una plantita poco conocida, Camelina Sativa, prima de la col y la mostaza. De sus semillas se saca aceite para jabones, cosméticos, comida de animales… ¡e incluso biocombustible para mover coches y aviones!
Están formadas de hasta un 43% de aceite que contiene cantidad de ácido graso Omega 3 y antioxidantes lo que lo hace muy interesante y perfecto para nuestro experimento.
Y no solo eso, sino que también contaremos con un mejora que promueve la sostenibilidad y eficiencia ya que, a más recursos de cada semilla, menos necesidad de tierras cultivables.

Parece magia pero es edición genética:
Con unas tijeras moleculares llamadas CRISPR, se puede “cortar y pegar” el ADN de una planta. Para ello, introducimos en sus células una pequeña secuencia que reconoce exactamente el gen que queremos modificar, como si fuera un GPS que guía las tijeras al lugar correcto.
En mi caso, apunto al gen DA1. Este gen es como el freno de mano del coche: impide que las células se dividan demasiado.
Si quitas el freno… la semilla crecerá.
Pero toda recompensa tiene su precio: editar DA1 puede afectar no solo a la semilla, sino también a otras partes de la planta.

Pero… y si hubiera otro gen, independiente de DA1, que nos diera justo lo que queremos?
Pues según los datos que hemos visto, parece que sí existe.
Ahora mi trabajo es descubrir sus secretos:
¿Cómo se “enciende” este gen? ¿En qué partes se enciende? Es como encontrar el interruptor de una luz … Saber dónde está y qué pasa al darle al botón nos permitirá usarlo de manera segura para que la semilla crezca más, sin alterar otras partes de la planta.
Cada nuevo experimento nos acerca un poco más a entender el funcionamiento para poder darle un uso. De esta forma poco a poco o mejor dicho “semilla a semilla” nos acercamos a un futuro lleno de posibilidades y nuevas ideas.


Me ha encantado los símiles que has hecho Rosa entre el gen y el freno de mano, el meme de Bichos, super bien explicado !!!