Caso Glomerella: Cómo la biotecnología está salvando las manzanas de Girona de un nuevo invasor

Por J. M. Mulet, el 23 julio, 2026. Categoría(s): Master en Biotecnología vegetal

Post escrito por Jana Costa, alumna del Máster de biotecnología molecular y celular de plantas.

 

Las manzanas son un cultivo protagonista en el paisaje y en la economía de las comarcas de Girona. Representan el 36% de la producción total de Cataluña y el 20% de toda España de las variedades tan conocidas como Golden, Pink Lady o Gala.  Sin embargo, desde septiembre de 2020, los agricultores se enfrentan a una nueva amenaza que pone en peligro el sector. Se trata de una enfermedad causada por un hongo (Colletotrichum chrysophilum) llamada Glomerella leaf spot (GLS).

Aunque su nombre es complicado, los efectos que dejan son fáciles de ver, provoca manchas en hojas y frutos e incluso puede provocar la caída de hasta el 90% de las hojas de los árboles, lo que se traduce en una pérdida de la producción.

En mi Trabajo de Fin de Grado me convertí en una especie de detective molecular. Mi objetivo era entender cómo se propaga el hongo en nuestra región y así poder detener su acción.

Para entenderlo, el primer paso es identificar las protagonistas de esta historia: las esporas. Las esporas son como las semillas de los hongos. Son pequeñas por lo que no se pueden ver a simple vista, estas viajan a través de la lluvia y cuando se establecen en un lugar adecuado pueden generar un nuevo hongo, de esta manera se extiende la enfermedad.

Para capturar las esporas se usaron las trampas de esporas. Son recipientes de plástico que recogen el agua de la lluvia, pero se utilizaron dos estrategias distintas, con distintas finalidades:

  1. Captura artificial: en la parte superior de las trampas se colocaron, sujetas mediante una rejilla, hojas, frutos y ramas secas procedentes de manzanos con antecedentes de la enfermedad. El objetivo era determinar qué parte del árbol contenía un mayor número de esporas.
  2. Captura natural: en las trampas no se depositó ningún material vegetal infectado. El objetivo era observar cómo se dispersaban las esporas de forma natural y evaluar el efecto de distintos tratamientos.

El campo experimental, situado en Ullà (Baix Empordà), se dividió en cuatro zonas, donde se aplicaron diferentes estrategias en el suelo para combatir el hongo:

  • Control (no se aplicó ningún tratamiento)
  • Polisulfuro de calcio
  • Hidróxido de cobre
  • Bacillus

Después de cada periodo de lluvias durante los meses de abril, mayo y junio del 2025, se recogía el agua acumulada en las trampas, que resbala por los árboles y el material vegetal, atrapando así las posibles esporas del hongo.

Una vez recogidas las muestras, llegó el momento de la biotecnología. Para ello usamos una técnica llamada PCR cuantitativa (qPCR). El funcionamiento es sencillo, permite identificar y cuantificar el ADN del hongo. Gracias a esta técnica podemos detectar la enfermedad antes de que aparezcan los primeros síntomas.

Antes de empezar los análisis fue necesario un trabajo previo para validar y optimizar el método. Se probaron distintas formas de extraer ADN y distintos marcadores genéticos, para detectar de manera específica nuestro hongo. No fue una tarea fácil, ya que se trabajó en un laboratorio pequeño y con recursos limitados, pero la combinación de ingenio, paciencia y muchas pruebas permitió desarrollar un protocolo eficaz.

Los resultados obtenidos fueron muy interesantes. En primer lugar, se observó que las manzanas secas o momificadas que quedan en el árbol o en el suelo después de la cosecha son uno de los principales escondites del hongo, por lo que el fruto es una fuente importante de nuevas infecciones.

También se determinó que el periodo de mayor riesgo se encuentra entre finales de abril y el mes de mayo, coincidiendo con los periodos de lluvia más intensos, ya que la lluvia favorece la liberación y dispersión de las esporas.

Por otro lado, algunos tratamientos aplicados en el suelo, como el polisulfuro de calcio o el hidróxido de cobre, redujeron de forma muy importante la liberación de esporas. Esto demuestra que una buena limpieza de la finca y la aplicación de tratamientos adecuados pueden ayudar a controlar la enfermedad.

Esta investigación no solo puede ayudar a los agricultores a reducir pérdidas económicas. También contribuye a una agricultura más sostenible, ya que permite utilizar los tratamientos fitosanitarios de forma más precisa, reduciendo el impacto ambiental y garantizando una producción de manzanas de alta calidad.

En definitiva, el Caso Glomerella demuestra cómo la biotecnología puede convertirse en una gran aliada para proteger la agricultura de Girona. Aun así, todavía quedan muchas preguntas por responder y mucho por descubrir sobre este nuevo invasor.

 

 

 

 



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