«ADN basura»: el gran error de la ciencia que ahora podría detectar el cáncer de próstata

Por J. M. Mulet, el 30 julio, 2026. Categoría(s): Master en Biotecnología vegetal ✎ 2

Post escrito por Noelia López González, alumna del Máster de biotecnología molecular y celular de plantas.

 

Durante años, los científicos pensaron que gran parte de nuestro ADN no servía para nada. Lo llamaron «ADN basura». Hoy sabemos que estaban muy equivocados y que parte de esa «basura» podría ayudarnos a diagnosticar el cáncer de próstata mucho antes y con más fiabilidad.

La prueba que usamos ahora no es suficiente

El cáncer de próstata es el más común entre los hombres en todo el mundo. Para detectarlo, se suele medir en sangre una sustancia llamada PSA.

Figura 1 Estimación a partir de tasas de incidencia estandarizadas para hombres de todas las edades en todos los países. Fuente: GLOBOCAN, Base de datos de la IARC, 2022

El problema es que el PSA falla mucho. Puede subir por una simple infección o porque la próstata está agrandada, sin que haya cáncer. Esto lleva a hacer biopsias que no eran necesarias, y una biopsia es una prueba molesta y con riesgos. Por eso hace falta algo más fiable.

¿Qué es esa «basura» que ahora resulta útil?

Se llaman long non-coding RNA (lncRNA), aunque no hace falta recordar el nombre. Piensa en tu ADN como un manual de instrucciones para fabricar las piezas del cuerpo. La mayoría de esas instrucciones sirven para construir algo. Pero hay otras que se copian y no construyen nada… o eso se creía.

Ahora sabemos que esas piezas «sin uso» en realidad dan órdenes: encienden genes, apagan otros, y cambian según si la célula está sana o enferma. Es como descubrir que unas notas que parecían garabatos sin sentido eran en realidad instrucciones muy concretas con un potencial sin precedentes en diagnóstico y tratamientos.

Las piezas clave de mi trabajo

En mi Trabajo de Fin de Grado estudié diez de estas moléculas relacionadas con el cáncer de próstata: GAS5, MEG3, PCAT14, PCAT1, PVT1, UCA1, SChLAP1, MALAT1, NEAT1 y PCA3.

Algunas, como GAS5, MEG3 y PCAT14, bajan cuando aparece el cáncer, como si una alarma se apagara. Otras, como PVT1, UCA1, SChLAP1, MALAT1, NEAT1 y PCA3, suben mucho y ayudan a que el tumor crezca. Cada una se comporta distinto, pero todas dejan una pista que se puede medir.

Figura 2. Modo de acción de los long non-coding a nivel molecular y consecuencias de la alteración de su expresión en las funciones celulares esenciales. [Imagen creada con IA]

Lo más importante: un diagnóstico más seguro

Y aquí llega lo más interesante. Estas moléculas no solo explican cómo crece el cáncer, sino que podrían servir para detectarlo con mucha más seguridad que el PSA (prueba actual).

El ejemplo más claro es PCA3. Desde 2012 está aprobado como prueba oficial en Estados Unidos, la Unión Europea y Canadá. Se mide en la orina, sin necesidad de biopsia. Esto demuestra que sí es posible pasar del laboratorio a un uso real en los hospitales.

PCAT14 acierta en torno al 82% de las veces al predecir cómo evolucionará la enfermedad. SChLAP1 avisa de qué pacientes tienen más riesgo de que el cáncer vuelva. Y muchas de estas moléculas viajan por la sangre dentro de unas burbujas diminutas, lo que permitiría detectarlas con un simple análisis de sangre u orina, sin agujas.

En resumen: si se combinan varias de estas moléculas, en el futuro podríamos saber con mucha más seguridad quién tiene un cáncer peligroso y quién no. Eso significa menos biopsias innecesarias y menos tratamientos de más.

Todavía hacen falta más estudios antes de que estas pruebas lleguen a todos los hospitales. Pero la idea de fondo ya está clara: lo que antes llamábamos «basura» genética podría ser justo lo que necesitábamos para detectar el cáncer de próstata antes, mejor y disminuir el número de biopsias.

Figura 3. Imagen comparativa entre el diagnóstico actual y el potencial de los lncRNAs como herramientas de diagnóstico [imagen creada con IA]

Lo más reciente:

De hecho, la lista de estas moléculas sigue creciendo. En 2025, un equipo de la Universidad Northwestern descubrió un nuevo lncRNA, conocido como PRCAT71, aparece en cantidades mucho más altas en el cáncer de próstata que en el tejido sano. Esta molécula se une a una proteína e inducen la progresión del tumor. Por eso los investigadores piensan que PRCAT71 podría servir tanto para detectar la enfermedad como para tratarla en el futuro (Yang et al., 2025, Science Advances).



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