¿Rodaballos a dieta de algas y bacterias? El menú del futuro para salvar nuestros océanos

Por J. M. Mulet, el 31 julio, 2026. Categoría(s): Master en Biotecnología vegetal

Post escrito por Mariela Zamora, alumna del Máster en biotecnología molecular y celular de plantas.

 

Imagina por un momento que vas a tu restaurante favorito y pides un delicioso plato de pescado. Pero, ¿te has preguntado alguna vez qué comió ese pez antes de llegar a tu plato? Si es de acuicultura (criado en granja), lo más probable es que se haya alimentado de piensos fabricados a partir de otros peces salvajes.

Esto representa un enorme problema ecológico. Básicamente, estamos vaciando los mares para alimentar a los peces que luego nosotros nos comemos, una práctica que la naturaleza no podrá soportar por mucho más tiempo.

El problema oculto en tu plato

Para solucionar este reto mundial, mi trabajo consiste en investigar y diseñar el «menú del futuro» para los peces de granja. Buscamos alternativas ecológicas que sustituyan esa insostenible harina de pescado tradicional.

Concretamente, he centrado mis investigaciones en el rodaballo, un pez muy común en nuestra gastronomía. Para ellos, preparamos un pienso que incluye dos ingredientes clave: microalgas y probióticos.

Las microalgas son diminutas plantas acuáticas súper nutritivas, y los probióticos son bacterias beneficiosas, muy parecidas a las que te tomas cuando te bebes un yogur o un preparado de defensas.

Imagen 1: microalgas bajo el microscopio

Nuestro restaurante submarino

Para comprobar si este menú funcionaba, convertimos nuestros laboratorios en un auténtico restaurante experimental bajo el agua. Durante 60 días seguidos, alimentamos a varios grupos de rodaballos jóvenes con diferentes recetas.

 

Imagen 2: Piensos utilizados

 

Tras el banquete de dos meses, pasamos a los «chequeos médicos». En primer lugar, los pesamos y medimos cuidadosamente para ver si habían crecido sanos y fuertes.

En segundo lugar, analizamos la calidad de su músculo (el filete de pescado puro) para comprobar la cantidad de proteínas y grasas buenas que habían almacenado. Finalmente, analizamos sus jugos gástricos (enzimas) para ver qué tan bien estaban haciendo la digestión en sus estómagos e intestinos.

Resultados esperanzadores

Las noticias que obtuvimos de los análisis fueron fantásticas. La primera victoria fue confirmar que los rodaballos con el nuevo menú crecieron exactamente igual de bien que los alimentados con pienso tradicional.

Pero la verdadera sorpresa la encontramos al analizar la calidad de su carne. Los peces que tomaron su ración de algas combinada con los probióticos (especialmente los tipos BAL4 y BAL13) desarrollaron un filete mucho más rico en grasas de alta calidad .

Específicamente, su cuerpo acumuló una cantidad significativamente mayor de DHA. ¿Te suena de algo? Es el famoso Omega-3, ese «oro líquido» fundamental para mantener sanos nuestro corazón y nuestro cerebro.

Además, al revisar sus intestinos, descubrimos que los probióticos les ayudaron a producir más y mejores jugos digestivos. Esto se traduce en que digieren su comida de forma mucho más eficiente, aprovechando todos los nutrientes .

Un respiro necesario para el planeta

Llegados a este punto, te estarás preguntando: ¿Y a mí en qué me afecta la digestión de un rodaballo? La respuesta es que este hallazgo nos beneficia absolutamente a todos de dos formas directas.

 

  • Protección de los mares: Al demostrar que podemos usar microalgas y bacterias para alimentar a los peces de acuicultura, damos un paso de gigante para dejar de pescar en exceso en el mar. Le damos un respiro vital a los ecosistemas marinos.
  • Salud en tu mesa: Si logramos criar pescado que, gracias a una buena alimentación natural, concentra más cantidad de Omega-3, te estaremos ofreciendo en el supermercado un producto capaz de proteger aún mejor tu sistema cardiovascular.

 

En definitiva, este trabajo no trata sólo de alimentar peces. Trata de diseñar la alimentación del mañana. Estamos demostrando que es completamente posible crear una industria deliciosa y muy sana, mientras cuidamos de nuestro planeta.



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