El Mito vegetariano. Activismo disfrazado de ciencia.

La vida es muy corta, y el secreto de la felicidad es pasar el mayor tiempo posible haciendo cosas que te gustan. Ese es el motivo por el que no suelo molestarme en ver documentales como “El Mundo según Monsanto” o leer libros como “Mis recetas anticáncer”. Si he leído alguna entrevista con las autoras y veo que lo que dicen no hay por donde cogerlo o que son auténticas magufadas, pues pierdo todo el interés en leer su obra, aunque sea para reseñarla. Me motiva mucho más leer libros o ver documentales que me aporten algo o de los que pueda aprender algo. Si seguís este blog, veréis que este año he leído muchos libros y algunos de ellos muy buenos. Me facilita mucho las cosas que algunas editoriales me envíen libros precisamente para que los reseñe, y en general, la selección que hacen es bastante buena. Voy a hacer una excepción y hoy voy a reseñar “El mito vegetariano

¿Por qué me lo he leído? Me lo ha regalado un buen amigo, periodista, y me ha pedido que lo lea y le diga si vale la pena. A él se lo enviaron para hacer la reseña, pero le dio mala espina. Para que me entendáis, una vez por un amigo fui a cuarto milenio, pues eso. He de admitir que tenía cierta curiosidad, y no por la avalancha de gente que por redes sociales me ha pedido la opinión del tema. No deja de ser rompedor que alguien que se presenta como activista ecologista dedique un libro a criticar el vegetarianismo, cuando muchos grupos ecologistas precisamente propugnan comer vegetales como alimentación ecológica, Aparentemente el libro es contradictorio, aunque no tienen por qué, hay muchos ecologistas que comen carne, la diferencia es que no lo ponen en la bio de sus perfiles de twitter como hacen los veganos. En las entrevistas a la autora hacía algunas afirmaciones muy raras, por lo que mejor salir de dudas, leer el libro y juzgar por mi mismo. Le concedí el beneficio de la duda. Craso error. Seguid leyendo y lo entenderéis.

Mercola recomienda este libro. No hay más preguntas señoría.

La tesis fundamental del libro es que la alimentación vegetariana o vegana es antinatural, perjudicial para la salud e insostenible para el planeta. Para llegar a esta conclusión la autora se basa principalmente en su experiencia. No obstante el libro pretende ser de divulgación científica, y en diferentes capítulos analiza de forma presuntamente científica el efecto del vegetarianismo en la nutrición y la salud o el impacto ambiental o social de la dieta vegetariana. Vayamos por partes. La autora es una activista metida en diferentes causas, principalmente ambientales. Durante 20 años fue vegana y según ella eso le produjo depresión y daños irreversibles en la columna vertebral, hasta que tuvo un momento de iluminación por el que se dio cuenta que la alimentación más respetuosa con el medio ambiente era la que se basa en el consumo de animales. Aquí ya chirría todo. La autora analiza mal sus propios problemas. Yo no soy especialmente querido en la comunidad vegana por mis chistes en twitter (releer el segundo párrafo), pero esto no quita que una dieta vegetariana o vegana pueda ser perfectamente equilibrada (ambas necesitan suplementos de vitamina B12). Los problemas de salud que ella se supone que sufrió durante 20 años y que atribuye a su dieta solo pueden ser culpa de una muy mala dieta(vegana o no) o a tener otras causas. De hecho la propia autora afirma que viene de una familia con problemas de alcoholismo y depresión. Páginas más adelante ella misma afirma que por culpa de ser vegetariana tenia problemas de neurotransmisores y que por eso tenía depresiones muy fuertes. Uno no puede dejar de pensar que quizás sus problemas de salud tengan un origen genético y no dietético.

La autora Lierre Keith

Creo que ya vais pillando como va el tema de este libro. Aparenta ser un libro científico, pero todo el peso argumental recae en la experiencia y las batallitas personales de la autora. Aparentemente basa muchas de sus afirmaciones en evidencias ya que el libro está plagado de citas… pero ojo, es trampa. Cuando uno va leyendo las citas, en la nota al pie solo encuentra el nombre del autor. Si se le ocurre ir al final y contrastar el nombre del autor citado con la bibliografía lo que se va a encontrar es que la mayoría son fuentes tan poco fiables como Mercola (considerada información basura, el equivalente americano de Discovery salud), páginas web, libros de dietas milagro o informes de grupos ecologistas. Alguien podría pensar que la autora hace un cherry picking en el que elige los estudios que se adaptan a sus ideas, pero es que no llega ni a cherry. Para hacer cherry picking tienes que leer estudios científicos, aquí, ni eso. De hecho la forma en la que utiliza las citas es, digamos, peculiar. Uno de los capítulos básicamente se basa en un libro del gurú de la alimentación Michael Pollan (sí, el que dice que no coma nada que su abuela no reconozca como alimento, o no comer algo que tenga más de 5 ingredientes), donde va comentando y sacando párrafos y citando de carrerilla el mismo libro. En otro capítulo hace lo mismo, pero con un libro de dietas disociativas ricas en proteínas. También hace referencias a temas como la espiritualidad, el feminismo o el patriarcado, aunque no vengan muy a cuento con lo que esté explicando en ese momento.

Destrozando el planeta

¿De dónde surge toda su teoría? Pues sus ideas no vienen a raíz del estudio o la reflexión, sino de la iluminación. De hecho cumple una de las reglas de oro de la pseudociencia: Cuenta una historia bonita y trata de justificarlo con algo que suene a científico, aunque no lo sea. Por ejemplo, ella llega a la conclusión de que comer animales no es asesinar a nadie un día que fue a dar de comer a sus gallinas, nevaba y le cayó un goterón frío por la nuca mientras que las gallinas estaban calentitas en el corral y ella preocupada por que tuvieran su comida, por lo que concluyó que nosotros servíamos a las gallinas y no al revés. La decisión de dejar de ser vegetariana y volver a comer carne le vino por consejo de un terapeuta de Chi Kung, una medicina tradicional china y cuenta como se comió la primera lata de atún en veinte años de forma similar a la escena de los monos y el monolito en 2001… y así todo. Con estos mimbres no es de extrañar que algunas afirmaciones presuntamente científicas sean poco menos que sonrojantes, como decir que el hombre empezó a consumir cereales por que son ricos en opiodies y nos hicimos adictos, que los gorilas son capaces de digerir la celulosa, que las membranas celulares son impermeables, que todas las hormonas derivan del colesterol, que el ganado no consume agua potable por que todo lo devuelven a la tierra en forma de orina que es la misma agua enriquecida en minerales y un largo etcétera que puede colmar la paciencia de cualquier lector. En algún momento habla de historia y cuenta la fundación de la ciudad de Utica, que atribuye a los romanos, pero también es un error, realmente la fundaron los fenicios. De hecho creo que la única cita acertada que hay en todo el libro es en la página 218 cuando habla de la epístola a los romanos de San Pablo.

¿Alimentos de destrucción masiva?

En el libro cae frecuentemente en contradicciones. Por ejemplo en una parte critica los estudios epidemiológicos diciendo que muchas conclusiones que sacan se basan en correlaciones que son simplemente artificios matemáticos, para luego dar por buenas conclusiones sacadas de estudios epidemiológicos… más que cuestionables o de leyendas urbanas, como la paradoja francesa, que la utiliza como argumento de lo buenas que son las grasas animales. En un apartado del libro dice que comer carne de pasto no puede presentar ningún problema porque cuando los animales son libres saben elegir los mejores alimentos, varios capítulos más adelante habla de la enfermedad del trébol que es una enfermedad que sufren las ovejas por pastar plantas tóxicas.

Una imagen no tan idílica

¿Hay algo aprovechable del libro? Pues no. Nada. Y lamento ser tan tajante. Hay aspectos criticables dentro de la cultura vegetariana o vegana, pero ninguno de los que cita en el libro, y luego las alternativas que propone, casi de pasada, son demenciales. Según Keith el principal mal de la humanidad es el cultivo de cereales, principalmente soja y maíz. La autora propone que para salvar el planeta debemos de dejar la agricultura y solo consumir animales y cultivos vivaces. Pasa de puntillas por el hecho que la mayoría de la producción de soja y maíz se utiliza precisamente para dar de comer al ganado, e ignora conceptos como la huella ecológica o la huella hídrica que son indicadores bastante fiables del impacto ambiental de un cultivo o de la comida. El principal argumento a favor de una dieta vegetariana es precisamente que tiene menos impacto ambiental, pero Lierre Keith trata torpemente de demostrar que no es cierto, ignorando el altísimo coste ambiental de las vacas sueltas por el campo, mucho mayor que cuando están estabuladas. Cuando la autora era vegetariana pensaba que eso era lo mejor para el medioambiente, en cambio, ahora que come carne, todos debería comer carne. Parece que no se ha parado a calcular que ella vive en un país privilegiado y puede comer toda la carne que quiera, incluso comer carne de pasto. Si los 7000 millones de personas siguieran la dieta que ella propone (contando que dos terceras partes de la producción mundial se alimentan básicamente de arroz) no habría espacio en todo el mundo para tanta vaca, cerdo y pollo. Por cierto, llega a decir que comerse un plato de arroz es un holocausto porque masacras miles de semillas y las privas de la posibilidad de germinar y reproducirse. De hecho leyendo el libro he recordado alguno de mis muchos debates con activistas en los que ves como desprecian absolutamente cualquier evidencia y reinterpretan la realidad en base a sus creencias. Lo que me da miedo es que gente que piensa estas cosas son activistas de jóvenes y políticos de mayores, y luego son los que votan en el parlamento para aprobar leyes. Así nos va y ejemplos tenemos de sobra, como lo de la leche cruda o lo del CRISPR en Europa. La conclusión final es que ser o no ser vegetariano es una decisión libre de cada uno. Se puede tener una dieta buena y equilibrada siendo vegetariano o sin serlo, pero si tomas una elección, que no sea en base a lo que hayas leído en este libro.

50 comentarios

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Maria Angeles Alarcón Cruz Maria Angeles Alarcón Cruz

Muchas gracias JM Mulet de nuevo! gracias por desmentir, seleccionar e indicar lecturas solidas o no. Fantástico este artículo. No es que digas nada nuevo que yo por lo menos no haya leído en tus libros
, pero sigue siendo gratificante y contundente leerte siempre. Un abrazo y beso enormes desde Córdoba, Mariangeles

Filipides Filipides

Gracias por la reseña, leí el libro hace unos meses y no pude pasar de la mitad…
Un comentario/pregunta: mencionas que la mayoría de cereales y soja se usan para el ganado. Tengo entendido que la soja se usa primeramente para extraer aceite que usamos en múltiples aplicaciones gastronómicas e industriales y que la torta de soja es lo que se da al ganado (es decir lo que queda después de haber extraído el aceite).
De hecho, este artículo de la FAO indica que el 86% de lo que consume el ganado no lo podríamos consumir nosotros, son residuos de lo que cultivamos para alimentación humana:
https://www.sciencedirect.com/scienc...12416300013
Gracias de antemano, un saludo

J. M. Mulet J. M. Mulet

Interesante lo de la soja. Se que la gente que se dedica al ganado dice que los cálculos están inflados en contra de la carne por que parte de lo que come el ganado no sirve para alimentación humana. Asumía que era por el pasto, no tenía ni idea de esto que comentas de la soja. Debo informarme.

Filipides Filipides

Gracias por tu respuesta. La ganadería desde su origen ha sido una herramienta de reciclaje. Al cerdo del corral se le daba todo lo que no nos comíamos: cáscaras de huevo, peladura de patatas, fruta podrida y de ahí salía proteína de alta calidad.
Hoy no ha cambiado mucho: cultivamos trigo para pan y la paja se usa para el ganado. Lo mismo con las peladuras de naranjas cuando hemos hecho zumo, etc.
No tengo datos sobre cereales (se usa mucha cebada en ganadería), pero creo que el caso de la soja es paradigmático.
Agradezco tu interés y si obtienes buena info -que seguro que sí- publícala.
Un saludo

Isaac Isaac

También pasa como artículos como la colza, palmiste, girasol y otros tantos productos que se les extrae el aceite y luego sirven para alimentación animal

Alfonso Alfonso

Principalmente, la soja se usa en la producción ganadera no por su aceite (20-23 %) de menos valor económico (así como gastronómico y nutricional), sino por su aportación proteínica (38-44 %), pues es rica en algumos aminoácidos que en otros alimentos, o no están presentes o su contenido es bajo. Esto se hace así para complementar las dietas de los animales zootécnicos, principalmente los cerdos y aves, aunque también se usa en la producción de leche y carne intensiva en los rumiantes, ya sea vacuno, ovino o caprino. Hay otros alimentos ricos en aminoácidos (leguminosas-grano como habas, guisantes, tortas de girasol, de algodón, etc…..), pero aparte de su disponibilidad y otros condicionates, sus precios no son siempre competitivos.

J. Ramos J. Ramos

Soja por precio, se utiliza el aceite en mezclas de uso industrial para sustituir a la palma, para obtener la lecitina por desgomado, para fabricar biodiesel en sudamérica (principalmente en Argentina), la torta en ganadería. Su uso decae en la industria alimentaria porque es alergénica y porque nadie se fía de que no sea transgénica (aunque su seguridad está garantizada).

Filipides Filipides

El aceite de soja es el más utilizado del mundo. No sólo por sus usos gastronómicos sino también por su uso industrial en múltiples sectores.
El residuo que queda, una vez extraído el aceite, es lo que fundamentalmente se usa en ganadería ya que la extracción del aceite no influye en su riqueza proteínica.

Jorge Jorge

Debes informarte de varias cosas pues los gorilas si digieren la celulosa y por eso no evolucionaron como nosotros su sistema digestivo, q necesita de un ciego o cuba de fermentacion con bacterias q digieren la fibra vegetal y si bien no todas las hormonas se derivan del colesterol la gran mayoria, si como las sexuales y eso esta en cualquier libro de bioquimica

Mercao Mercao

Sí, me parece que debes informarte de bastantes cosas, porque vaya artículo más infame. Como la defensa de la ciencia dependa de ti, pobre ciencia. Si no sabéis ni distinguir las magufadas de otras críticas legítimas…

Cesar barbero Cesar barbero

El problema que estos calculos son como los de huella de carbono o hidrica. Se les puede hacer dar cualquier cosa. Si alimentas un cerdo con maiz y soja el 90% es consumible por humanos. Incluyendo la torta de soja que es asimilable en un 80%.

Carmen Carmen

No sé el motivo de por qué las vacas sueltas por el campo tienen mayor coste medioambiental que las que están estabuladas. Lo podría explicar? Soy ganadera de rumiantes en extensivo y me gustaría conocer la razón. Gracias.

J. Ramos J. Ramos

J.M. La alteración del ecosistema por los residuos de las vacas, dependerá de la cantidad de vacas, la extensión del ecosistema en cuestión, parámetros físicos que faciliten o dificulten los lixiviados, parámetros meteorológicos… Seamos sensatos, todos los animales del mundo dejan residuos y no hablamos de alteraciones del ecosistema sino de ciclos bioquímicos.

Por otra parte y añadiendo al comentario sobre lo inflados que están los cálculos en contra de la ganadería: Conoces el concepto de índice de cosecha (la parte de las plantas que aprovechamos para consumo, la biomasa rentable sobre un cultivo concreto), la ganadería incrementa enormemente el índice de cosecha de los cultivos. Es imprescindible para la humanidad a nivel ecológico, porque no hay tierra suficiente para cultivar lo poco que aprovechamos de las explotaciones agrarias (ni siquiera transformandolas industrialmente).

Por cierto, últimamente te estás moderando. Da gusto leerte. A cuidarse.

Alfonso Alfonso

Parece ser que es la moda de muchas publicaciones actuales, -como parece ser la de este libro que usted reseña-, sobra mucha ignorancia, falta mucha materia gris y carece de prudencia, pues esos errores ya intencionados o no, por poco confunden al prójimo que no sabe, o al despistado de turno.
Respecto al impacto ambiental negativo que produce el pastoreo de las vacas o de cualquier otro rumiante obedece mucho más, a su mala gestión (mala planificación, cargas ganaderas irracionales, mal manejo del suelo, etc….) que a sus residuos, que estimo que no son sólo buenos, sino necesarios para mejorar y producir alimentos de forma sostenible.
Señor Mulet, sin esos excrementos que usted llama “residuos”, y realmente lo son, no se entendería lo que se llama suelo agrario. No se podría usar, ni para producir forraje o pasto para el ganado, ni otros productos y/o alimentos vegetales, que sean útiles a la población humana.

María María

Estos residuos son excrementos que estercolan el terreno. La ganadería extensiva tiene controlado el numero de animales por hectarea para que este abonado no sea perjudicial.

Cesar Cesar

Las vacas pisotean y destruyen la pastura. Lo mas efectivo es cortar el pasto y alimentarlas en establo.

Jorge Poblete Jorge Poblete

Muchas gracias por la reseña! Leí este libro hace años, y nunca supe cuánto era verdad y cuánto era mentira.

Mina Mina

Tu eres un retrasado. No por todo el artículo, ni soy vegana ni lo apoyo, lo intuyo solamente con leer la intro. Y lo peor es que no te habrán pagado para serlo. Empatía 0 en esta sociedad consumista e inútil , ser felices a costa de lo que sea sin querer ver la realidad!

Mina Mina

Tu eres un retrasado. No por todo el artículo, ni soy vegana ni lo apoyo, lo intuyo solamente con leer la intro. Y lo peor es que no te habrán pagado para serlo. Empatía 0 en esta sociedad consumista e inútil , ser felices a costa de lo que sea sin querer ver ni cambiar la realidad!

Cjesu Cjesu

Mina, cuando venga la nave de Ganímedes para llevarnos al planeta Raticulín, te guardamos un sitio. Los iluminados merecen ser salvados. Bendita seas por mostrarnos a los retrasados ¡CHIU, CHIU!

Yesu Yesu

Claro, tiene mucho que ver la crítica al consumismo con creer en Raticulín, pero cuando no hay argumentos solo queda decir tonterías, eh Cjesu

Ana Felisa Parra Giraldo Ana Felisa Parra Giraldo

“. Se puede tener una dieta buena y equilibrada siendo vegetariano o sin serlo, pero si tomas una elección, que no sea en base a lo que hayas leído en este libro”… Una buena conclusión para tu escrito.

Soy Vegetariana hace 20 años y recientemente adopté el veganismo con hija y nieto vegetariano desde el vientre materno, todos gozamos de excelente salud física y mental.
Ese libro desinforma y maneja un concepto muy pobre de lo que realmente es el veganismo o vegetarianismo, algo que va más allá del hecho de no consumir ningún tipo de carne o producto de origen animal.
Es lamentable la falta de perspectiva de la ética y compasión por el sufrimiento animal siendo esta práctica un estilo de vida que comienza por la propia pacificación interna del ser humano.

juan martin juan martin

JM
Cual es la razón científica para rebatir que los animales son seres que sienten dolor y placer, si fuese así no habría que matarlos. Es porque los animales no tienen metacognicion?

MaGaO MaGaO

Bueno, si aplicamos ese criterio tampoco podemos consumir vegetales ahora que parece que también tienen una forma de sentir dolor y reaccionan ante agresiones y se comunican .

F F

“La vida es muy corta, y el secreto de la felicidad es pasar el mayor tiempo posible haciendo cosas que te gustan”. Hola, Jose Miguel. Estoy muy de acuerdo con tu reseña, pero, la frase con la que abres, merece una reflexión. Una reflexión, para mí, importante, porque precisamente tiene mucho que ver con el motivo por el que yo soy vegetariano.

“La vida es corta” o “La vida son tres días” son tópicos que excluyen mi vida extendida en forma de mis descendientes. No porque mi vida personal sea corta, he de limitarme a hacer cosas que me gustan. Ya sé que no te descubro nada al decir que hay que cosas que nos gustan, que no deberíamos hacer, incluso que deberían dejar de gustarnos. A mí me gusta la carne. Me gusta mucho. Pero no la consumo.

Creo que el secreto de la felicidad reside también, y especialmente, en guardar cierta coherencia entre lo que uno piensa-siente y lo que hace. Cuando nacieron mis hijas sentí que adquiría un compromiso con el futuro, que mi vida ya no eran tres días, sino mis tres días más los tres días de ellas y los tres de sus posibles hijos o hijas, etc.

Intento educarlas en la compasión activa porque siento y creo que es uno de los principios fundamentales para hacer este mundo mejor y, especialmente, el mundo en el que ellas vivirán. Por el sufrimiento animal, por el impacto ambiental y por la desigualdad social, dejé hace 12 años de comer animales. Y hace tiempo ya que no sueño con el jamón. Un abrazo y gracias.

J. M. Mulet J. M. Mulet

Enhorabuena, pero tu decisión no necesariamente es la más acertada, de la misma manera que seguir una religión te garantiza la vida eterna porque ¿y si más allá no hay nada? ¿y si hay algo pero la religión verdadera no es la que has elegido? De la misma forma no se por que has supuesto que pasar tiempo haciendo cosas que me gusten excluye trabajar por el medio ambiente o tratar de hacer un mundo mejor para mis hijos.

F F

JaJaJa…, qué peleón eres. Espero que no te hayas sentido atacado, porque no es mi intención, entre otras cosas porque te leo y me gusta lo que escribes y cómo lo expresas. Manifiesto mi opinión en base a un sentimiento de compasión y a una actitud crítica y científica. Nada que ver con religión ni misticismos. Creo que tu comparación es pelín desacertada.

Tampoco he dicho que hacer cosas que te gusten te impidan trabajar por un mundo mejor. Solo cuestiono la “bondad” de muchas cosas que nos gustan. Durante la celebración del Toro de la vega, un periodista le preguntó a un mozuelo emocionado por el espectáculo, que por qué le gustaba aquello: y el chaval “argumentó”: ¡Es lo que he mamao! Por ahí voy. Deberíamos reflexionar más a menudo sobre lo que hemos mamao, sobre lo que nos gusta y sobre sus consecuencias.
Un placer y un abrazo.

Teresa martines Teresa martines

Quien dijo que no había vida después de la muerte?, yo no pertenezco a ninguna religión, pero si tengo una mente para pensar y creo que somos seres multidimensionales y creo en las reencarnaciones yo he tendido otras vidas , y quien dijo que teníamos el poder sobre la vida, matamos para comer y todo ese derramamiento de sangre de millones de animalitos que matan a donde va? a ríos subterráneos que contaminan el planeta , ellos también tienen derecho a vivir son seres pequeños que no saben defenderse de ese ser que se dice inteligente pero que no piensa, que si lo hace se cree superior a ellos, cuando hagamos conciencia de eso es cuando saldremos de la matrix de este mundo cruel, donde la ciencia es una ciencia errónea solo por que estudia más años creen tener la razón además, comer cadaveres es más dañino que consumir los vegetales transgénicos o contaminados, no obstante el ser vegetariano o vegano quiere decir que tengas exelente salud, pues enferma lo que bebemos y los pensamientos negativos, y hay quienes argumentan que los vegetales también sienten , no digo que no pero no tienen mente y un animal es nuestro semejante , piensan tienen sus hijitos, sienten, por que nosotros nos creemos superiores?, por soberbia, por que se nos endureció el corazón, ellos son inocentes y si son agresivos es por que ellos tienen la capacidad de persibir las malas energías de los hombres, si respetáramos toda forma de vida este mundo sería diferente, bendiciones a todos y si alguien quiere realmente investigar la verdad busquen en http://www.guardianesdeluniverso.com

Jose Antonio Jose Antonio

Y porqué la verdad esta ahí…
Ninguna religión, pero yo “creo”… Y ahi se queda todo.
Quien no esta de acuerdo en no hacer sufrir a los demás, para cuando la fotosíntesis?.

Toni Toni

Soy vegano desde hace seis años y vegetariano desde hace casi 30 años. Lierre Keith es una conocida activista, especialmente por los círculos vegetarianos, que ha demostrado siempre una notable carencia de criterio y de sentido común. Aferrada al conocido tópico magufo “a mi me funciona”, justifica toda una serie de creencias que destilan sesgos cognitivos por todos sus poros. Ser vegano/vegetariano es una opción, y el ser humano no ha evolucionado contemplando esta posibilidad, por lo que es imprescindible la aportación de B12 en forma de suplemento, tal y como bien comentas. Pero esto no significa que, con una dieta equilibrada, sea posible vivir con una salud más que aceptable, al contrario de lo que promueve la autora. Otro libro más que deberia quemar en la hoguera de la ignorancia humana, aunque todos sabemos que lamentablemente es aspirante a compartir éxito de ventas con otros libros de autoayuda mientras pasan inadvertidos para la gran masa los textos de Mosterín, Popper, Bunge o Chomsky.

Manuela Manuela

Muy interesante todo, aunque creo que a veces también te dejas llevar por lo que piensas sin evidencia científica (lo hacemos todos). En cuanto a la ganadería, todo depende de a que nivel estas hablando. Desde luego donde yo vivo el impacto de la ganadería intensiva es muy superior a la extensiva. Si la extensiva se realiza bien y no se supera una determinada capacidad de carga del ecosistema, no hay ese problema del que hablas

Teresa Teresa

Hola, puessss yo soy enfermera y les digo a mis pacientes lo de la abuela y los 5 ingredientes. Yo lo uso con ellos para ayudarles a elegir en el supermercado productos mas naturales e intentar que no consuman tantos ultraprocesados, me parece, en general, una idea bastante facil de captar.
Esto es lo que yo hago, y por lo que he visto en tu reseña no tiene base cientifica…ahora viene la pregunta: ¿lo estoy haciendo muy mal? ¿como lo podria hacer mejor? 😉

Veganimus Veganimus

Te aconsejo mucho que le pegues un ojo a vegetarianos con ciencia. Datos de verdad y de fuentes que se pueden contrastar. Un libro así era necesario

Carlana Carlana

Últimamente hay un intento de ataque hacia veganos y vegetarianos. A veces promovido por empresas con claros intereses pero otras veces por personas particulares sin motivo alguno (¿qué más le da que un vegano quiera vivir haciendo el menor daño posible?). Para atacar al movimiento vegano, ambos se agarran a falacias y mentiras como las que campan por este “libro”, el cual no debería servir más que para limpiarse el trasero.

Por favor, dejad de promover y pagar a escritores y editoriales que crean literatura basura. La vida es demasiado corta y hay muchos buenos libros como para dar oportunidad a gentuza como esta exvegana, que habría que ver si realmente fue vegana de verdad, porque cuesta creerlo con las absurdeces que dice.

Menos Lierre Keith y más Tom Regan.

Leire Leire

Yo llevo más de 21 años sin comer cadáveres y el resultado de mis análisis me da que estoy MUY sana.. No es una opinión, es un dato..

Juan Carlos Casillas Juan Carlos Casillas

Curiosamente ayer mismo, estuve escuchando una entrevista de esta mujer e investigando un poco más sobre ella. Al final mi impresión fue que era una perdida de tiempo el seguirla. Me dejó la sensación de una persona que ha leído pero integrado mal el conocimiento. Quizás tu comentario sobre las fuentes que utiliza aclare esto. Extremadamente crítica con la agricultura, comete enormes errores en algunas afirmaciones que hace. Ej. asocia el origen de la agricultura con el origen de las sociedades jerárquicas, de los ejércitos… En cualquier esto paso a mediados del Neolítico (ya habían pasado 5.000 años desde la aparición de las primeras culturas agrícolas), cuando surgieron las primeras civilizaciones seguramente por la necesidades complejas de la gestión de obras de riego de cierta envergadura.

Evilasio Evilasio

Gracias por comentar este libro, lo buscaré para leerlo, a veces la verdad no es evidente, sino todo lo contrario.

Abril Abril

Esto es lo que pasa cuando publican a cualquiera. No me he extrañado nada cuando he visto quien era la autora de semejante aberración de libro, lleva intentando llamar la atención por redes bastante tiempo.

Iago Iago

Buenas,

Interesante artículo, quería preguntarte por la fuente que has usado para decir que estabular las vacas generan menos impacto ambintal que las vacas sueltas en el campo. Más que nada para poder yo argumentar eso con una buena base.

Gracias

Juan Lopes Juan Lopes

De veras que, si nos vamos a los libros de historia, el ser humano ha levantado imperios y ha progresado gracias a la agricultura. La selección natural de las plantas le fue inútil al hombre antiguo, es por eso que las especies hortícolas diseñadas de hoy en día no se pueden echar a la basura (especificamente las variedades que no son transgénicas). Incluso los mismos animales de países tercermundistas son deficientes en masa corporal y rendimientos, mientras que aquellos que son desarrollados en países desarrollados son mejores. Y el problema está en que, ni las plantas ni los animalitos de buena calidad se pueden sostener fácilmente si no tienen fertilizantes y raciones de gran calibre.

Jojo Jojo

Madre mía, Mulet, no te enteras de nada. No sé si habrá frase en tu artículo que no forme parte de una falacia. Flaco favor le hacéis a la ciencia los fanáticos. Estáis al nivel de los magufos ya, y ya es decir.

Jose Antonio Jose Antonio

“Desprecian absolutamente cualquier evidencia y reinterpretan la realidad en base a sus creencias…”
Mi reconcialización con Mulet.

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