Bacterias contra el Ibuprofeno: Aliados microscópicos frente a la contaminación farmacéutica

Por J. M. Mulet, el 17 julio, 2026. Categoría(s): Master en Biotecnología vegetal

Post escrito por Pablo González Martín, alumno del Máster de biología molecular y celular de plantas.

 

En la sociedad contemporánea, el acceso a los medicamentos ha transformado radicalmente nuestra calidad de vida. Sin embargo, este progreso esconde una cara oculta: el fenómeno conocido como la cultura de «una pastilla para cada mal». Entre todos los fármacos de consumo masivo, el ibuprofeno, ocupa un lugar predominante en los botiquines de millones de hogares. El problema radica en que, tras cumplir su función, una fracción significativa de estos compuestos es excretada por la orina. Al viajar a través del desagüe, estos residuos llegan a las estaciones depuradoras de aguas residuales (EDAR), cuyas tecnologías convencionales no fueron diseñadas para retener ni eliminar microcontaminantes químicos tan complejos. Como consecuencia, el ibuprofeno se ha convertido en un contaminante persistente en ríos, lagos y ecosistemas costeros,donde afecta negativamente a los organismos acuáticos y desestabiliza las comunidades de microorganismos nativos.

Frente a las limitaciones de los tratamientos físico-químicos tradicionales (que a menudo resultan costosos, consumen demasiada energía o generan subproductos aún más tóxicos) surge la necesidad urgente de encontrar alternativas sostenibles. Es aquí donde la biotecnología ambiental y, concretamente, la biorremediación, se postulan como la solución más eficiente. Esta estrategia consiste en aprovechar la extraordinaria diversidad metabólica de ciertos microorganismos para transformar sustancias nocivas en compuestos inocuos, integrando la descontaminación en el ciclo natural de la materia.

El núcleo de este estudio radica en una bacteria encontrada en un muestreo llevado a cabo en varias EDARs. Los investigadores fueron capaces de encontrar y aislar esta bacteria y tras varias pruebas vieron que era capaz de “comerse” el ibuprofeno hasta eliminarlo completamente del medio.

El trabajo científico no solo demostró que la bacteria logra degradar el compuesto de manera absoluta, sino que evaluó propiedades críticas para su futura implementación práctica. Asimismo, se comprobó que bajo condiciones de estrés o presión selectiva (es decir, en presencia del contaminante), estas bacterias poseen la habilidad de formar unas pequeñas agrupaciones llamadas biofilms. Estos biofilms son comunidades organizadas y adheridas a una superficie que actúan como un escudo protector (algunos ejemplos son las placas en las encías o las manchas dentro de las tuberías), facilitando que las bacterias resistan mejor las corrientes de agua y las fluctuaciones ambientales dentro de un sistema de tratamiento, como los romanos en formación tortuga.

La aplicabilidad real de este trabajo es sumamente prometedora. En primer lugar, el Ibuprofeno fue inventado hace 60 años y en un espacio tan breve de tiempo algunas bacterias han sido capaces de evolucionar para poder degradarlo, destacando la plasticidad de estos organismos. Además, esto abre las puertas a buscar otras bacterias que sean capaces de comer otros fármacos. En segundo lugar, los investigadores vieron que estas bacterias poseen un “casette” de genes que les permiten degradar el Ibuprofeno, este “casette” puede ser transmitido a otros organismos para mejorar el proceso de eliminación del Ibuprofeno del medio ambiente. Y en tercer lugar, la aplicación real de esta investigación, al poder formar estas “comunidades” se pueden crear esponjas o perlas que tengan estas bacterias dentro e implementarlas en las depuradoras como un paso más en el proceso de depuración.

Aún queda mucho por hacer, pero es fascinante como la naturaleza siempre encuentra la manera de contradecirnos y educarnos. Mientras tanto nosotros debemos hacer un uso responsable de los fármacos y tratar de recurrir, en lo cotidiano, a los que la madre naturaleza nos aporta.



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